Otras disciplinas

What the body does not remember de Wim Vandekeybus


Por Rosa Castillo

 

 

En 1987, el coreógrafo Wim Vandekeybus llega a la escena de la danza contemporánea belga e internacional con la obra What body does not remember (Lo que el cuerpo no recuerda). La obra impactó tanto a la crítica que la calificó como brutal, irónica y espectacular, y le fue otorgado el Bessie Award —premio anual dado por logros e innovación en danza y otros performances— por su “brutal confrontación entre danza y música”.

Wim además de ser coreógrafo, es cineasta y escritor. Su universo de creación se extiende por diversos medios de expresión, dentro de sus obras la danza se combina con el distintos soportes dando como resultado interesantes piezas de video arte, instalaciones, fotografías, performances, etc.  La innovación es un fantasma que lo persigue: “necesito que la forma sea distinta cada vez”, la opción fácil nunca es la opción, durante su proceso creativo necesita imponerse nuevas reglas, nuevos soportes, nuevos medios, en fin, nuevas investigaciones.

Pocas veces su compañía La Ultima Vez recurre a la repetición de sus producciones, sin embargo, What body… ha sido de tal éxito que aún ahora, después de 27 años de su creación, sigue siendo vigente tanto para el público como para la crítica. Este marzo se vuelve a presentar en escenarios europeos siendo la cuarta vez que la compañía viaja con ella, esta vez contando con la presencia en vivo del Ictus Ensemble.

Esta coreografía explora “la intensidad de momentos cuando no se tiene opción, cuando otras cosas deciden por ti, como enamorarse, o el segundo antes del accidente que tiene que pasar”, nueve bailares se encuentran, chocan, combaten; ladrillos, música, golpes, caídas, todo se sumerge en huracán que Wim deja abierto como “un desafío paradójico” que “quizás al fin y al cabo, el cuerpo tampoco recuerda y todo es una ilusión sutil de falta que ayuda a definir o agotar el juego”.

“The intensity of moments when you don’t have a choice, when other things decide for you, like falling in love, or the second before the accident that has to happen; suddenly they appear, with no introduction, important for me because of their extremeness rather than for the significance to be given to them. The decision to use this as a basic material for a theatrical composition is at least a paradoxical challenge, considering a theatrical event as repeatable and controllable. Perhaps when all is said and done, the body doesn’t remember either and everything is a subtle illusion of lack which helps to define or exhaust the game.”

 Wim Vandekeybus