Música

06 | El nuevo pop


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Septiembre, 2014

En 1969, King Crimson cerraba sus conciertos tocando el primer movimiento de “Los Planetas” de Gustav Holst en clave proto-metal. Unos años antes, Frank Zappa traduce las tonalidades vanguardistas de Edgard Varèse a través de su guitarra eléctrica mientras que John Cale integra el chirrido minimalista de su viola, forjada bajo la tutela de John Cage y LaMonte Young, al áspero rock neoyorquino de The Velvet Underground. La intersección entre el pop y la música clásica contemporánea no es un territorio nuevo, pero muchos de los logros surgidos de esta asociación no han recibido la difusión y atención que merecen.

Decir que el pop informado por corrientes modernas de la música culta conforma un género o incluso un subgénero resulta impreciso; hay que considerar las múltiples vertientes existentes en ambos campos. Sin embargo, entre los artistas mencionados a continuación podemos hallar como hilo conductor la inquietud y un encomiable espíritu exploratorio.

01— Glenn Branca

Un nombre imprescindible dentro de la vanguardia neoyorquina es el del compositor Glenn Branca (Pensilvania, 1948), autor de, entre otras obras, trece sinfonías que conjugan un estilo post-minimalista con el estruendo de hasta 100 guitarras eléctricas. Progenitor directo de bandas como Sonic Youth y Swans (cuyos integrantes formaron parte de su orquesta en distintos momentos), Branca es también un claro referente para el post-rock de Mogwai y Godspeed You! Black Emperor.

02— John Zorn

John Zorn (Nueva York, 1953), otro nombre legendario entre círculos neoyorquinos, es la quintaesencia del artista posmoderno, capaz de entretejer en sus composiciones estilos y géneros aparentemente contradictorios en un collage que lo mismo va del enloquecimiento febril a una serenidad absoluta.

03— Björk

Björk Gudmundsdóttir (Reikiavik, 1965) ha mostrado a lo largo de su versátil carrera un interés por la música contemporánea, prestando su prodigiosa voz a una puesta en escena de la seminal obra dodecafónica de Arnold Schönberg, Pierrot Lunaire, y consiguiendo que el compositor británico John Tavener compusiera una pieza de manera expresa para ella. Como compositora, la islandesa es responsable de la banda sonora de Drawing Restraint 9 (2005), de Matthew Barney, en la que conjuga exploraciones tonales con sonidos inspirados por la música tradicional de Japón.

04— Mark Hollis / Talk Talk

Entre los músicos que, viniendo de corrientes más convencionales del pop, desarrollaron un interés por formas más experimentales, los británicos Talk Talk son dignos de mención. Tras firmar impecables himnos ochenteros como “It’s My Life”, Talk Talk publica dos obras difíciles y majestuosas, Spirit of Eden (1988) y Laughing Stock (1991), en las que conjugan la densidad armónica de la música de concierto, el espíritu improvisatorio del free-jazz y la inmediatez emocional de la mejor música pop. El líder de la banda, Mark Hollis, daría continuidad a estas exploraciones sonoras desde una perspectiva más serena en su disco solista homónimo (1998)

05— David Sylvan

Los trabajos más recientes de David Sylvian (Kent, 1958) son también dignos de mencionar. En obras como Blemish (2003) y Manafon (2009, uno de los discos esenciales de la década anterior), el británico adapta su acariciante voz de barítono a complejas camas instrumentales creadas a partir de improvisaciones controladas, con colaboradores como el saxofonista Evan Parker y el compositor Dai Fujikura.

06— Scott Walker

Finalmente, no podemos dejar de mencionar el excepcional caso de Scott Walker (Ohio, 1943), quien tras ser un ídolo pop en la década de los 60 se embarcó en un personalísimo viaje musical que devino en obras monolíticas nutridas de la más oscura vanguardia europea, como Tilt (1995) y The Drift (2006).

Aunque esta lista no está de ninguna manera completa, esperamos ofrezca un primer acercamiento a aquellos artistas que buscan derribar los muros que a ojos de muchos separan al pop y el rock de la música “seria”.