Música

Top 06 | 2014: Los mejores discos


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Diciembre, 2014

Al revisar nuestros discos favoritos en este año, obtenemos algunas conclusiones inesperadas. Quienes crean que el terreno del rock está dominado por hombres jóvenes se sorprenderán ante nuestra lista, pues para nosotros, la música más avanzada e interesante del 2014 fue creada por hombres de más de 60 años de edad y por artistas de sexo femenino. El más joven de los creadores hombres, incluidos en nuestra lista, es Adam Granduciel, de War on Drugs (nacido en 1979), y debemos mencionar que el suyo es el disco más conservador musicalmente en esta lista.

01—Scott Walker & Sunn O ))): Soused

Embriagante en su oscura belleza, esta colaboración entre un veterano compositor experimental y una banda de drone metal produjo los momentos más majestuosos y pesadillescos en el mundo del rock de 2014.

02—Swans: To Be Kind

Swans es la banda en vivo más potente de la actualidad, y To Be Kind es el disco de estudio que más se ha acercado a capturar la intensidad que exhiben en el escenario, a lo largo de dos horas de rock denso y épico.

03—St. Vincent: St. Vincent

El cuarto disco de Annie Clark no es su mejor obra, pero su funk mutante y futurista confirma su estatus como una de las compositoras más brillantes de la actualidad.

04—The War on Drugs: Lost in the Dream

Las composiciones de Adam Granduciel, directas y emotivas, devienen uno de los discos más bellos del año, que pese a no ser musicalmente innovador es considerado con justicia uno de los discos más importantes del año.

05—Pharmakon: Bestial Burden

En este trabajo, Margaret Chardiet canaliza el legado de las figuras más extremas en la historia de la música electrónica e industrial, sintetizándolo en el disco más inquietante del año.

06—Sun Kil Moon: Benji

Mark Kozelek no necesita más que una guitarra acústica, su susurrante voz y un mínimo acompañamiento musical para crear una obra inolvidable. Incómodamente honestas, las once canciones de Benji están habitadas por paisajes y personajes que se meten bajo la piel y se quedan ahí mucho tiempo después de que el disco ha dejado de sonar.