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Sergei Polunin: tatuajes y ballet


 

Es un disidente de la danza. Con su aspecto de tipo rudo y después de varios desplantes de rockstar a maestros, coreógrafos y compañías, el bailarín ucraniano Sergei Polunin volvió a la escena internacional en el Moscow Stanislavsky Ballet  y ahora protagoniza The Fragile Balance, el nuevo filme de Jem Goulding. “Sergei es un adicto a la adrenalina, un buscador de emociones”, afirma la cineasta.

Lo caracterizan sus tatuajes y su impecable técnica. Sergei Polunin se convirtió en una estrella del Royal Ballet de Londres, donde llegó a formarse en plena pubertad. Y lo más increíble: a los 19 años de edad logró ser el primer bailarín más joven de la compañía en toda su historia, a la cual dejó plantada hace un año. El escándalo le dio más fama y también trabajo.

 

(Fuente: www.nowness.com)

 

“Ser un bailarín de ballet no es cool. El futbol, el box, el hockey… ellos son cool. Y hacen más dinero”, declaró recientemente a la prensa británica. El aspecto económico es una de las hipótesis que más pesa sobre el abandono sin previo aviso de su empleo en el Royal Ballet. Luego consiguió contratos con un pago más elevando. Además de la danza, Sergei puso un negocio de tatuajes.

Pero su historia de escapes imprevistos no acabó ahí. En abril de este año dejó de asistir a los ensayos, ya casi para estrenarse, de la adaptación dancística de Expreso de Medianoche que preparaba el Peter Schaufuss Ballet. Ahora con 23 años de edad, Sergei es considerado por los críticos como el heredero de Rudolf Nureyev y Mikhail Baryshnikov, dos de los más grandes bailarines del siglo XX.

 

 

Fuente: Zoo Magazine

Fuente: Zoo Magazine

 

En mayo, junto a la bailarina Tamara Rojo, Sergei se presentó en la clausura de los premios Benois 2013 en el Teatro Bolshoi de Rusia. El crítico Roger Salas describió así su acto en la gala: “Vestido de caballero romántico decimonónico aunque estilizado, nadie diría que es el mismo de antes. Hasta su corte de pelo se atiene al canon. Dúctil, expresivo, con una facilidad en el salto y la ligazón del fraseo, Polunin se mostró grande y centrado.”

Su rigor como intérprete es innegable. La película de Goulding lo retrata. La cineasta se propuso seguirlo tanto en el escenario como en sus momentos de descanso mientras preparaba el ballet Coppelia con el Stanislavsky Ballet. Aunque cree que Sergei actúa a partir de una especie de ingenuidad juvenil, para ella su postura frente al arte y la danza sigue siendo convincente.

 

– Silverio Orduña