Música

SCOTT ASHETON: LA MUERTE DE UN STOOGE


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Muchos de los que pudieron ver sobre el escenario a esa bestia salvaje, alimentada por heroína, alcohol y furia que era el joven Iggy Pop, apostaban a que no sobreviviría la década de los 70. Pero Pop no sólo logró llegar a ser un respetado veterano en la escena del rock mundial; ha sobrevivido ya a los tres integrantes originales de la banda que lo llevó a la fama, The Stooges.

Con la muerte del baterista Scott Asheton, acaecida el 15 de marzo del año en curso, se cierra uno de los capítulos más importantes en la historia del rock. The Stooges, la banda más grande en surgir de Detroit y una de las influencias seminales del punk, dejan tras de sí una discografía que no pierde un ápice de potencia con el paso de los años.

Formados en 1967 por Pop, el bajista Dave Alexander y los hermanos Asheton (Scott en la batería y Ron en la guitarra), la música de The Stooges era un alarido de inconformismo en medio del desolado paisaje postindustrial de un Detroit en crisis. Articulando su discurso a partir de riffs de rock puro y duro enlazados con la complejidad armónica y estructural del jazz libre, The Stooges debutan en 1968 con un disco producido por John Cale (The Velvet Underground), que pese a contener temas clásicos como “I Wanna Be Your Dog” y “No Fun”, no logra capturar la potencia que el grupo alcazaba sobre el escenario.

Su siguiente disco, Fun House (1970), sí alcanza dicho objetivo, y 44 años después de su publicación sigue siendo epatante por su fuerza monolítica. Se trata de un ciclo de canciones expertamente estructuradas (antes de entrar al estudio a grabar el disco, la banda realizó numerosos conciertos tocando las siete piezas que lo integran, en el mismo orden en que aparecen en el disco, a fin de fortalecer la integridad estética del conjunto de canciones), que inician con el amenazante y tenso riff de “Down on the Street” y concluyen con una aterradora explosión de gruñidos primitivos, saxes ardientes y feedback de guitarra (“L.A. Blues”, el génesis mismo del noise rock). Se trata, sin ambajes, de uno de los discos más importantes del rock.

Tras la salida del bajista Dave Alexander (muerto en 1975 a los 27 años de edad, por complicaciones derivadas de su alcoholismo), la banda cambia su nombre por Iggy & The Stooges. El talentoso guitarrista James Williamson entró a la banda, mientras que Ron Asheton pasó de la guitarra líder al bajo, integrando una potentísima sección rítmica junto con su hermano Scott. Esta formación grabaría, bajo la producción de David Bowie, el maravilloso Raw Power (1973), más melódico y accesible que sus trabajos anteriores, pero igual de influyente y relevante.

 

Documental sobre Iggy & The Stooges

 

En el 2003, los hermanos Asheton (con Ron tocando nuevamente la guitarra) reformaron The Stooges con Iggy Pop y el bajista Mike Watt, realizando múltiples giras que incluso les trajeron a México en 2007, así como un disco (The Weirdness, 2007) del que por respeto es mejor no hablar. Un infarto segó la vida de Ron Asheton en 2009, propiciando el regreso del guitarrista James Williamson a la banda.

Por desgracia, la muerte de Scott (debida, como la de su hermano, a un problema cardiaco), pone punto final a una historia que empezó hace muchos años en Detroit. Iggy Pop escribe una despedida a su viejo socio, de quien dice que “golpeaba los tambores con la autoridad de un viejo boxeador”, y concluye diciendo “ya no veo una razón para saltar en un escenario usando pantalones de mezclilla apretados. ¿Sobre qué voy a gritar?”. Aunque James Williamson acaba de anunciar la próxima aparición de un disco de The Stooges, con cantantes invitados y sin Iggy Pop, probablemente será apenas un epílogo en una historia de tintes épicos.

El sonido crudo y lacerante de la batería de Scott Asheton será por siempre uno de los puntos de referencia para la música punk. Descanse en paz.

 

Scott Asheton hablando sobre su tatuaje con la leyenda “Rock Action”