Arte

Roland Barthes y el lenguaje cinematográfico


Por Abel Cervantes 

 

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1.

El 12 de noviembre Roland Barthes hubiera cumplido 98 años. El semiólogo francés tuvo una estrecha relación con la fotografía (La cámara lúcida) y aunque su incursión en el cine es escasa (hace apuntes interesantes en Mitologías y sostuvo algunas conversaciones sobre el sentido de las imágenes en movimiento en Cahiers du Cinéma) sus puntos de vista son fundamentales. En Elementos de semiología (1964) menciona que el cine es un sistema complejo que puede ser abordado desde dos perspectivas: un lenguaje conformado por imágenes, sonidos, escenografías, etc.; o un lenguaje con reglas propias que a su vez dialoga con los lenguajes musical, escrito, gestual… La diferencia no es retórica. El estudioso deberá elegir entre una y otra para ocupar un espacio decisivo. La primera contempla al cine como una estructura donde conviven orgánicamente sus elementos; la segunda un sistema que devora a otros para subsistir. Barthes abre las interrogantes, pero no ofrece respuestas: en la semiología del cine «los sentidos son tributarios de un grupo de imágenes, de sonidos y de grafismos; para estos sistemas es prematuro establecer los hechos de [la estructura y de su uso] (nosotros conocemos el [sistema] lingüístico pero ignoramos el de las imágenes o de la música)».

 

2.

Cuando Barthes analiza la moda, describe tres ámbitos: la moda real (la que vestimos cotidianamente), la moda escrita (que describe la ropa que se presenta en las pasarelas o en las revistas; lengua en estado puro en el sentido que el escritor no decide las palabras pues está sujeto al objeto que delinea) y la moda fotografiada (imágenes que conforman un subsistema de la moda en revistas y periódicos). Este mismo modelo se puede aplicar al cine. Por un lado, existen las imágenes en movimiento que se proyectan en una pantalla durante un tiempo determinado mientras uno o muchos espectadores las contemplan. El cine escrito: no la crítica cinematográfica sino la descripción de secuencias. Y, por último, el cine fotografiado: fotogramas, escenarios, vestuarios… Para ejemplificar estos dos últimos pensemos en el libro Napoleón, que muestra en forma gráfica la historia, los movimientos de cámara, el manejo de luz, las actitudes de los personajes o la ropa de los protagonistas de esta película de Stanley Kubrick que nunca se materializó. Tres subsistemas que conforman el lenguaje cinematográfico.