Arte

Retrospectiva de 2013: Yona Friedman en el MUAC


Por Andrés Reyes / @MrIntra

De entre las grandes innovaciones modernistas que se suscitaron en el sinuoso devenir histórico del arte del siglo XX, sin duda debemos destacar el momento en que el arte se posicionó fuera del marco museístico buscando apropiarse de la realidad cotidiana para confrontarse con su espectador.  Y sin embargo, aparentemente el exilio fue sólo estacional. Ya sea porque, como toda revolución estética, esta nueva modalidad de presentación fue eventualmente absorbida por la academia, o porque los mismos artistas buscaron de vuelta el cobijo de las instituciones; pareciera que el papel del museo y la galería como relicarios artísticos es irrevocable para la historia del arte. Sea cual sea la razón, el papel del museo contemporáneo es el de confrontar al arte con el espacio establecido, privilegiando el discurso estético a través del diálogo imparcial entre estos.

Bajo esta paradoja es que la muestra Arquitectura sin construcción del arquitecto y urbanista húngaro-francés Yona Friedman, se presentó del 26 de febrero al 2 de junio de este año en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo. Friedman es arquitecto, urbanista y teórico posmoderno nacido en Hungría en 1923; para él, al igual que la sociedad contemporánea que se desarrolla linealmente en un complicado mundo unidimensional, el arte es un sistema holístico que debe ser interpretado analíticamente como tal, por lo que propone una crítica al museo como protagonista que se impone y compite en las exposiciones, desequilibrando el sistema. Así, concibiendo la arquitectura como un mero marco de la vida y la creatividad humana, supeditada siempre a las necesidades del individuo y su sociedad; renuncia al museo como contenedor físico, concibiéndolo como soporte enunciador de postulados complejos y provocadores a través del uso de tecnologías que conserven atributos de movilidad, sustentabilidad y versatilidad. Prioriza el contenido de las exposiciones a través de una presentación en módulos tridimensionales, conformados ya sea por aros de aluminio que funcionan como una estructura espacial en el que las obras de arte se pueden mostrar o por cubos independientes que pueden ser distribuidos a placer sobre el espacio.

Este discurso, pretendió despertar en la sociedad una serie de preguntas con respecto a los espacios museísticos, sin embargo, dada la pobre museografía que presentó la muestra, fue imposible hacerlo. Esto significa que aun cuando la  curaduría ilustró la transición hacia el modelo espacial posmoderno, deconstruyendo así el contexto de presentación artística; en la práctica, Arquitectura sin construcción fue solo el bosquejo de una muestra arquitectónica que se limitó a exponer una serie de propuestas alternativas que fueron aplicadas someramente en la sala, garabateando esbozos prácticos de las propuestas del húngaro en el recorrido de la misma. Desde mi perspectiva, esta incongruencia, subyugó al discurso de Friedman ante el museo, que se impuso y delimitó la interpretación de la exposición.