Arte

Opinión | The Babadook, de Jennifer Kent


Por Gustavo Ambrosio /@guskubrick | Diciembre, 2014

El cine de horror se ha vuelto aburrido, predecible y formuláico, al grado que muchas películas dan risa en lugar de miedo. Por eso se aplaude y es de sorprender que aún haya cineastas capaces de ponernos los pelos de punta, incluso, al grado de temer ir a dormir. Con su ópera prima, Jennifer Kent lo logra.

Nos trae un relato que parece un poco trillado: una madre soltera, cuyo marido ha muerto de forma violenta, debe lidiar con su extraño hijo que asegura ve un monstruo en la casa. Un día, aparece un macabro libro de cuentos en su casa que parece indicarles que hay alguien más con ellos. Lo que parecería una historia de terror psicológico, de pronto brinca se combina con el aspecto sobrenatural. Una narrativa que recuerda a las películas de Roman Polanski como Repulsión y El bebé de Rosemary. Con alguno que otro cliché del género —totalmente inevitable, claro— el argumento es lo suficientemente sólido para poder crear una atmósfera más atroz y tenebrosa.

Kent deja en claro que es una directora a seguir. Su visión autoral impregna una cinta que pudo convertirse en un pastel con relleno suave de sustos. Las transiciones de escenas resultan inesperadas, con una edición efectiva, que recorre la acción para hacerla más rápida y directa. Essie Davis es la Rosemary del siglo XXI. Realiza una actuación llena de matices, tonos y hasta con esfuerzos físicos que dejan con la boca abierta. Una de las mejores actuaciones femeninas del año. Pero el que resulta toda una revelación es el niño Noah Wiseman. Desde El sexto sentido no había una actuación infantil que dejara en shock. Un personaje difícil y que el pequeño logra sacar adelante con un profesionalismo sorprendente.

Presentada en el pasado Festival de Sundance, el filme es un poderoso relato de terror sobre el dolor humano que puede generar monstruos debajo de la cama o más allá de ella. Imperdible y un clásico ya del género de horror.