Arte

Opinión | Pulp Ficition: 20 años después


Por Gustavo Cruz / @piriarte | Septiembre, 2014

Quentin Tarantino es como aquel profesor de preparatoria que imparte la materia a la que luego dedicarías tu vida universitaria. El tratamiento que da al tema es básico, aunque probablemente su conocimiento no lo sea; y después de un tiempo, al volver a encontrarlo, el aura o respeto que hubo alguna vez se ha desvanecido, pues tu experiencia ya es otra. Hoy, después de más de 10 años de cinefilia comprometida, ver las cintas de Tarantino, sobre todo las más recientes, deja un mal sabor de boca. ¿Cómo pude respetarlo tanto? ¿Qué vi en el trabajo de este hombre que es capaz de llegar a la pantomima más insípida —aquí estoy pensando en cuando vi Djandgo Unchained (2012), pero es un juicio que podría aplicar por igual a Inglourious Basterds (2009) o Kill Bill (2003)—?

La respuesta se presenta pronta, vi Pulp Fiction, que se estrenó un 23 de septiembre de 1994. Es verdad que ya había cinéfilos en ese tiempo y que puede ser que no sea la única ni la mejor manera de iniciarse en esta obsesión visual. Pero fue la que yo tuve, y la que—por la fama y visibilidad actual del autor— puede ser la experiencia de muchos. Lo crucial es no detenerse en Tarantino, sobre todo en Pulp Fiction, que al fin de cuentas, es la cinta de la que se deriva su posición en la cinematográfica global. Sólo basta un poco de curiosidad sobre lo que hay detrás del film, y los caminos al disfrute de cintas clave en la historia del cine estarán abiertos. Empezando con el nombre de la productora del cineasta, Band of Outsiders, que toma su nombre de una de las tempranas películas de Jean-Luc Godard, y que no es la única huella de la nouvelle vague: la escena en la que Butch práctica sexo oral a su novia es una cita de un controvertido encuadre de Les amants (1958) de Loius Malle; el ademán que hace el personaje de Uma Thurman antes de entrar al Jack Rabbit Slim’s es tomado de Tirez sur le pianiste (1960)de François Truffaut. Incluso el emblemático baile entre Thurman y John Travolta es una imitación fiel, paso por paso, del baile que Barbara Steele y Mario Pisu hacenen el clásico de Fellini 8 1/2 (1963).

Estas citas no tienen nada de reprobable, por las mismas fechas el curador francés Nicholas Bourriaud proponía que el modelo del artista como creador de lo que antes no existía estaba agotado, haciendo de la figura del DJ el nuevo paradigma creativo, cuya habilidad reside en conocer y manipular signos preexistentes de la cultura para redireccionarlos hacia nuevas lecturas. El autor se vuelve semionauta, un navegante de signos.

Volviendo a Pulp Fiction, las referencias no se detienen ahí, la imagen es toda un homenaje al film noir de los viejos maestros de Hollywood como Howard Hawks, montada siguiendo los procedimientos del cine oriental más reciente y dinámico, y que Taratino tanto se ha preocupado en promover en occidente. Con este despliegue de erudición cinéfila era lógico que fuera reconocido con  La Palma de Oro en Cannes. Yo, mientras escribo esto, siento unas ganas enormes de ver todo lo que conocí gracias a Pulp Fiction, una excelente propedéutica del cine.