Música

Opinión |Pharmakon: El cuerpo se traiciona


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Noviembre, 2014

Cuando Margaret Chardiet, quien bajo el nombre de Pharmakon se ha convertido en una de las figuras más extremas e interesantes en la música noise/industrial contemporánea, se preparaba para una gira por Europa, despertó con un dolor en el vientre que la hizo caer al suelo, incapaz de levantarse. El quiste que encontraron dentro de ella tuvo un efecto más profundo que la cancelación de su gira, pues la impresión que causó sobre Chardiet la aparente traición de su propio cuerpo se ve reflejada en su nuevo disco, Bestial Burden, desde la portada en la cual la artista aparece cubierta por vísceras de animales.

El corte inicial, “Vacuum”, se compone por varias pistas sobregrabadas de Chardiet inhalando y exhalando, con ruidos electrónicos que gradualmente se asoman, conectando con el segundo tema “Intent or Instinct”, construido sobre un loop que provoca una sensación de intranquilidad y mareo, con claras reminiscencias de la obra de Throbbing Gristle. La voz de Chardiet, aquí convertida en un chillido inhumano, no estaría fuera de lugar en un disco de black metal, aunque el acompañamiento musical es aún más inquietante de lo que se es habitual en ese género.

El tercer corte expone desde su título el concepto esencial que subyace al disco: “Body Betrays Itself”. Aunque la voz de Chardiet es aquí más reconociblemente humana, no por ello resulta menos inquietante, con gritos destemplados que remiten a los primeros trabajos de Siouxsie and the Banshees sobre una base de sintetizadores distorsionados.

“Primitive Struggle” es otro de los momentos incómodos del disco, con una base instrumental mínima sobre la cual se escucha a la artista tosiendo y ahogándose durante un par de minutos. “Autoimmune”, el siguiente corte, tiene una rigidez marcial en su base rítmica, que sostiene una furiosa interpretación vocal. El disco termina con “Bestial Burden”, el corte mejor logrado del disco, de atmósfera pesada y oscura.

Los apenas 29 minutos de duración del disco le impiden alcanzar un mayor impacto, además de que las claras deudas de Pharmakon hacia la obra de Throbbing Gristle, Whitehouse y Skinny Puppy impiden que su sonido sea totalmente original. Sin embargo, Bestial Burden es un disco francamente impresionante, con una brutalidad sin concesiones que remite a lo mejor de la música industrial y los power electronics. Margaret Chardiet es un talento a tomar en cuenta.