Arte

Opinión | Perdida, de David Fincher


Por Gustavo Ambrosio / @guskubrick | Octubre, 2014

La victimización es un fenómeno extendido en una época donde los medios y el consumo suplantan la personalidad de las personas que buscan la aceptación a cualquier costo, incluso si deben victimizarse para conseguirlo.

Con Perdida, adaptación de la novela Gone Girl de Gillian Flynn quien también se encarga del guión del filme, David Fincher demuestra por qué es el genio de los thrillers y nos entrega una historia que combina humor negro con suspenso, así como una crítica devastadora a los medios y las relaciones personales basadas en los méritos más que en los sentimientos. Aunque el inicio se siente flojo e inconexo, con algunos diálogos bastante rudimentarios, cuando pasan los minutos el filme se va enredando hasta llegar a un giro de tuerca que deja con la boca abierta y no suelta al espectador hasta el último encuadre.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross acompañan al fotógrafo Jeff Cronenwth, quienes colaboraron con Fincher en La red social (2010) y La chica del dragón tatuado (2011), en la creación de una atmósfera gélida e inquietante que encuentra su punto máximo de expresión en una escena donde la protagonista, Rosamund Pike, se luce. La protagonista femenina se roba completamente la película y da una actuación que seguramente le dará su primera nominación al Oscar y hasta y muchas posibilidades de ganar;  es un personaje complejo abordado con grandes matices interpretativos. Ben Affleck sostiene bien su protagónico pero es opacado hasta por el breve personaje de Neil Patrick Harris.

Aunque no es de los mejores filmes del director de Seven (1995), Perdida es un thriller  bien hecho que juega con las apariencias, y que invita a cuestionarte más de una vez si las víctimas que vemos en los medios no son más que un juego de espectáculo similar a un reality show en busca de alimentar el narcisismo.