Arte

Opinión | Pabellón Furl: Arquitectura sensible


Por Andrea García Cuevas / @androsclesgc | Diciembre, 2014

Desde 2005 el Laboratorio de Arquitectura Interactiva, formado por un grupo de investigación multidisciplinario de la Escuela Bartlett de Arquitectura en Londres, se ha dedicado a explorar las posibilidades sensibles e interactivas de la arquitectura. A través de la biología, la robótica y la ciencia, sus integrantes han desarrollado proyectos que suponen avances en la investigación sobre la relación responsiva entre las estructuras arquitectónicas y el cuerpo humano.

Una de las propuestas más recientes recuerda a los proyectos más ambiciosos de la ciencia ficción, sólo posibles en los márgenes de la imaginación. Como una investigación de laboratorio, destaca por su ánimo experimental, pero sus resultados proponen nuevas formas de aplicación de la biología y la robótica a favor de la arquitectura. Se trata de una estructura que, en apariencia, es similar a un organismo “extraterrestre” o con vida artificial. Un reflejo de los alcances de la ciencia y la mecánica.

Desarrollado por Bijing Zhang y François Mangio (ambos miembros del LAI), el Pabellón Furl es una estructura cinética capaz de interactuar con sus usuarios. Su forma y funcionamiento son resultado de la experimentación con la robótica suave —para reemplazar los principios mecánicos que generalmente son responsables del movimiento—, la silicona y la electroencefalografía. Sus creadores lo definen como un paradigma biológico que favorece el diseño cinético.

Furl está formado por “músculos de aire”, fabricados con dos capas de silicona con diferentes grados de elasticidad. En su interior se encuentran canales de aire que hacen posible el movimiento del músculo; además, pueden ser programados para determinar el comportamiento de la estructura. Además de la  exploración con materiales suaves que contrastan con la rigidez de los materiales de construcción usuales, la relevancia de este proyecto está relacionado con el “motor” que provoca su funcionamiento: el cerebro humano

El pabellón es conectado a un equipo de electroencefalografía que, a su vez, se coloca en la cabeza de un usuario para registrar su actividad bioeléctrica cerebral. Así, los músculos responden de acuerdo a los impulsos cerebrales de la persona. Aunque Flur es un prototipo, supone el inicio de una investigación sobre un futuro de una arquitectura que pueda responder a las necesidades de sus habitantes y adaptarse a las condiciones medioambientales.