Arte

Opinión | Los zapatos más codiciados


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Enero, 2015

Una de las preguntas recurrentes en el mundo del arte postvanguardista es, qué es lo que hace que un objeto se vuelva obra de arte. Han existido múltiples interpretaciones, desde la banalización y rechazo de la caja de zapatos de Orozco, hasta aproximaciones filosóficas que explican en fenómeno a partir de la historia cultural o la ontología. En este último rubro encontramos la propuesta de Martin Heidegger, quien nos dice que una obra de arte nunca deja de ser un objeto mundano; sin embargo, cuando abre la posibilidad de entender la totalidad de lo real, es decir, de presentar una forma específica de comprender el mundo, entonces se percibe como obra de arte. En este tipo de reflexiones la posibilidad de que todos podamos acceder a la experiencia es fundamental.

Si un objeto está en un museo, ¿se convierte inmediatamente en obra de arte? Esta pregunta es pertinente para la exposición Killer Heels: The Art of the High-Heeled Shoe. Curada por Lisa Small, el Brooklin Museum presenta 160 modelos de zapatos de tacón. La organización es temática y se basa en diseños que han innovado el “high-heel” y en la propia historia de la forma en que caminamos. Sí, los zapatos afectan la experiencia del caminar y la percepción del otro sobre el que los porta.

Entre los rubros de división de la exposición encontramos zapatos inspirados en aquellos que Nicolás Lestage manufacturó en 1660 para Luis XIV. También se muestran diversos Stylettos, los cuales vinieron al mundo en 1760, en Italia. Por otro lado, se muestran zapatos fetichistas, orientales, basados en la metamorfosis con animales e inspirados en formas arquitectónicas específicas. Si de diseñadores se trata, se pueden observar modelos de Manolo Blahnik, Chanel, Salvatore Ferragamo, Zaha Hadid X United Nude, Iris van Herpen X United Nude, Christian Louboutin, Alexander McQueen, André Perugia, Prada, Elsa Schiaparelli, Noritaka Tatehana, Vivienne Westwood y Pietro Yantorny. Un sueño hecho realidad para todos aquellos amantes de los tacones, el diseño y la unicidad del objeto.

Regresamos, si un objeto está en un museo, ¿se convierte inmediatamente en obra de arte? Hay dos aspectos que llaman la atención sobre la exposición. El primero es que los zapatos se encuentran contenidos en vitrinas; regresamos en el tiempo, a la época de los gabinetes de maravillas. Pareciera que para poder mostrar diseño en un museo, la curaduría tiene que adaptarse a los cánones expositivos del arte. Por otro lado, la exposición se complementa con seis videos realizados por Ghada Amer and Reza Farkhondeh, Zach Gold, Steven Klein, Nick Knight, Marilyn Minter, and Rashaad Newsome, los cuales se intercalan en las salas. Más allá de que el zapato aparece como tema en las proyecciones, el gesto de incluir los audiovisuales en la exposición genera la sospecha de que el objeto no puede presentarse por sí mismo, pues necesita un puente con el arte que justifique su estancia en el museo.

La exposición puede visitarse hasta el 1 de marzo de 2015.