Arte

Opinión | La versión extendida de Once upon a time in America


Por Gustavo Cruz / @piriarte | Septiembre, 2014

Cuando en 1984 se estrenó por primera vez Once upon a time in America, última, para algunos la mejor cinta del virtuoso director italiano Sergio Leone, lo que se proyectó en salas comerciales fue una versión mutilada por una industria que se preocupaba ya por la amabilidad que un público acostumbrado a lo fácil demandaba. No sólo se redujo en más de la mitad la duración original de la película, la estructura narrativa fue pasada por alto y todos los episodios (que abarcan un período de cuatro décadas) fueron montados en orden cronológico, anulando así los bruscos saltos temporales que Leone había propuesto. Para los conocedores, sin embargo, en el Festival de Cine de Nueva York, se proyectó una versión de 229 minutos de duración que respetaba la estructura narrativa original. Por 30 años, esta versión es la que ha sido comercializada como el director’s cut y festejada por la crítica.

Aclamada unánimemente, Once upon a time in America  hace con el cine de gangsters, lo que Leone había hecho ya con el western. Toma un género clásico norteamericano, con el cual la joven nación ha generado su propia mitología moderna (anterior a la invasión de los superhéroes del cómic que tanto daño han hecho al cine) y, respetando cada una de sus características, lo lleva a niveles de complejidad que nadie habría podido sospechar. Por ejemplo, la primera secuencia de Once upon a time in the west (1968) contiene y sintetiza lo esencial del género del western. Pocos diálogos, tensión creada a partir del silencio y la espera, el conflicto subiendo poco a poco a través de miradas y close-ups a los revólveres; el encuentro final resuelto en un instante, el regreso del silencio que es ahora una tumba. En Once upon a time in America, Leone no ofrece una historia clásica de gangsters: nacidos en la pobreza de los barrios italianos, amigos de la infancia van subiendo peldaños económicos gracias a su destreza para moverse al margen de la ley, esquivándola y en el proceso imponer la suya.

Resulta imposible querer seleccionar una de las tantas secuencias repletas de virtuosismo audiovisual para su descripción. Pero, intentando no poner punto y aparte sin mencionar alguna, tendría que seleccionar el momento en el que, ya maduro, el personaje interpretado por Robert De Niro se encuentra ante el hueco en una pared por el que puede ver hacia una bodega. Hay un salto temporal dramático. Estamos ahora en sus juventud temprana, y él espía al amor de su vida, quien baila en solitario. Nostalgia y erotismo se combinan en una de las secuencias cumbre de la historia del cine.

El pasado 27 de septiembre, una nueva versión con más de 20 minutos de escenas inéditas (Leone confesaría antes de morir haber filamdo más de 10 horas de material) fue proyectada en el marco del Festival de Cine de Nueva York, y el 30 de septiembre esta misma versión estará disponible en Blue-Ray y DVD.