Música

Opinión | La versatilidad musical de David Bowie / Parte I


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Septiembre, 2014

En noviembre de este año, David Bowie publicará una exhaustiva recopilación que, bajo el irónico título de Nothing Has Changed, hará un resumen de su brillante y meteórica carrera, desde su sencillo de debut “Liza Jane” (1964) hasta una canción nueva “Sue (Or In A Season Of Crime)”. A continuación, haremos un brevísimo recorrido por la primera parte de una carrera que abarca cinco décadas de innovación.

1964-1971. Primeros años

Los inicios de la carrera musical de David Bowie lo establecen como un excéntrico cantautor británico experimentando con el folk, el pop y la psicodelia en busca de un estilo propio. El álbum Man of Words, Man of Music (1969) contiene su primer éxito, “Space Oddity”, inolvidable relato de un astronauta varado en el espacio. The Man Who Sold The World (1970) es un trabajo más acercado al rock duro, mientras que Hunky Dory (1971) sintetiza todo lo aprendido por Bowie hasta la fecha, convirtiéndose en su primera obra maestra.

1972-1973. Ziggy Stardust

Bowie, apasionado de la mímica y las artes dramáticas, conoce el valor de conferirle un aspecto narrativo a sus canciones y desarrolla su alter-ego más famoso, el hermoso alienígena andrógino Ziggy Stardust. Adoptando ese papel, Bowie graba trabajos seminales como The Rise & Fall of Ziggy Stardust (1972) y Aladdin Sane (1973), sentando las bases para lo que en adelante se conoce como glam-rock.

1974-1976. SOUL MAN

Diamond Dogs (1974) es una obra de transición donde Bowie se sitúa entre el melodramático estilo de sus obras anteriores y un tono más suave y sensual, el cual desarrolla a plenitud en Young Americans (1975), disco influido por el soul y funk estadounidense. Station to Station (1976) guarda ciertas similitudes con el álbum anterior, pero sus ambientaciones complejas presagian lo que habría de venir.

1977-1980. Berlín junto al muro

La fase, quizás, más interesante de la carrera de Bowie inicia cuando se traslada a los estudios Hansa, junto al Muro de Berlín, para grabar Low (1977), con ayuda de Brian Eno en los sintetizadores y arreglos. Este disco, al igual que Heroes (editado el mismo año) es una obra minimalista y profunda que sigue fascinando al escucha treinta años después de su publicación. Lodger (1979) es otra obra magistral del periodo y Scary Monsters (1980), grabado ya sin Eno pero plenamente deudor de sus vanguardistas ideas, puede ser el disco más perfecto en la carrera de Bowie.