Arte

Opinión | Joan Cornellà


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Agosto, 2014 

Para leer esta entrega invito a una suspensión del juicio. Al menos eso fue la operación que ejecuté la primera vez que vi las ilustraciones de Joan Cornellà (Barcelona, 1981). Cómics que presentan pequeñas historias de la vida cotidiana, cargadas de ironía, sobre lo políticamente incorrecto. Un ejemplo. Mystique: un heroinómano le comparte su jeringa a un hombre común y corriente, a una niña se le va su globo y llora, el hombre común la reconforta inyectándola.

La suspensión del juicio se bifurca en dos situaciones; la primera es la vieja y mañosa división entre arte y diseño, la segunda es una moralina sobre el deber ser y lo políticamente correcto. El arte contemporáneo tiene como condición de posibilidad el generar crítica sobre sí mismo y el contexto en el que nace, esa condición la cumple el trabajo de Cornellà; no que quiera situarse en ese campo de batalla. Lo políticamente correcto es más complejo, en un primer momento ubiqué su trabajo dentro de un humor negro y satírico, después pensé que era más cercano a la parodia: si nos reímos es porque como sociedad, como conjunto, adolecemos de aquello que el  ilustrador presenta.

Cornellà es famoso. Sus ilustraciones se viralizan en redes sociales —he escuchado a más de uno reír ante su trabajo. La risa es seria. Sigo observando, Jesus loves you: un señor común entrega a un niño un papel con la frase “Jesús te ama”, el niño la observa y voltea a ver al señor común, su gafete dice “Jesús”. ¿Qué hacemos después de reír? ¿Simplemente seguimos scrolleando el Facebook? En su libro Art Power, el filósofo Boris Groys habla sobre el arte como paradoja.

Groys hace una distinción entre el arte que busca un balance del poder (balance que consiste en aceptar lo nuevo y rechazar lo que se repite, en la inserción en el mercado y el rechazo de aquello que parece propaganda) y el arte que genera una paradoja. Nuestra cotidianidad está plagada del primero y necesitada del segundo. Pienso en el trabajo de Cornellà como paradoja que contiene al mismo tiempo su tesis y su antítesis. Reímos y no tenemos ninguna obligación ante la risa; sin embargo, quizá acontezca un segundo momento, en el que encontramos un cruce de contrarios entre la crueldad, el placer del ver a otro sufriendo y el percibir que la situación ilustrada que se presenta como externa es más cercana de lo que parece. No se adelanta ningún diagnóstico, sólo se presenta la situación.  Gangsta grandma: un francotirador le dispara a una anciana, se acerca y pinta su cara de negro, un policía encuentra el cadáver y lo arresta, el francotirador y el policía sonríen.

Cornellà dará una conferencia el 13 de septiembre en el marco de Picnic Arts Media, el juego sigue, su conferencia se titula “La mirada del genio”.

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