Arte

Opinión | Jersey Boys de Clint Eastwood


Por Abel Cervantes

Han pasado los mejores momentos como director de Clint Eastwood. Desde hace algunos años el actor y autor estadounidense ha producido películas clásicas que no proponen absolutamente nada. Por desgracia, su entrega más reciente confirma lo anterior. Jersey Boys: persiguiendo la música cuenta la historia del grupo Four Seasons. A pesar de su impecable producción, sus magníficas actuaciones y un diseño de vestuario sobresaliente, el filme pasa desapercibido respecto de sus méritos cinematográficos.

Eastwood nunca ha sido un realizador experimental que arriesgue en el plano formal. Sin embargo, algunas de sus películas más interesantes hacen apuestas trascendentes al tiempo que reflexionan sobre conceptos como el amor (Los puentes de Madison), las obsesiones patológicas (Play «Misty» for Me), la decadencia del imperio estadounidense (el díptico de Iwo Jima conformado por Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, así como Gran Torino) o la venganza (Río místico). Si en los casos mencionados el actor que ganó prestigio por interpretar estupendamente a Harry el sucio durante varios años exponía los clarouscuros de la realidad dejando al espectador una sensación melancólica y dubitativa, en Jersey Boys expone un relato poco arriesgado que pudo haber filmado cualquier director que trabaja para Hollywood.

No me sorprendió en absoluto que la sala de cine donde se exhibió la película este fin de semana en las salas de nuestro país estuviera repleta de personas que más que querer observar un filme intentaron visualizar en imágenes en movimiento la historia de un grupo de por sí bastante famoso. Incluso buena parte del público coreó con cursilería repulsiva algunas de las canciones más populares de Four Seasons que se escenifican en la pantalla.

No es que quiera demandar a Eastwood un talento que no tiene. Hace 26 años produjo con absoluta maestría una secreta pieza maestra titulada Bird, que cuenta la historia de Charlie Parker, concentrándose tanto en sus talento artístico como en su personalidad oscura y adictiva a las drogas. Bird es una película que muestra una cara sobria y reflexiva, mientras que Jersey Boys expone un semblante complaciente y holgazán. ¿Estamos ante el fin de una de las carreras más lúcidas de la mejor cara de Hollywood? Probablemente este fatídico desenlace se vio venir desde J.J Edgar, cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio que cuenta con poca habilidad la manera en que se formó el FBI. Quizá valdría la pena que recordemos a Eastwood través de sus mejores momentos, donde pueden mencionarse a la estupenda Los imperdonables como su punto más alto.