Música

Opinión | Jenny Lewis


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Agosto, 2014

Resulta interesante, aunque seguramente fortuita, la gran similitud en composición y colores que tienen las portadas de dos discos de pop publicados de manera casi simultánea: Pikapika Fantajin, de la japonesa Kyary Pamyu Pamyu y The Voyager, de Jenny Lewis, originaria de Las Vegas. Pese a ilustrarse de manera similar, los discos representan dos visiones contrastantes del pop; mientras que la estrella nipona (de 21 años de edad, pero con una imagen más cercana a los 12) se proyecta como un personaje delirante y surrealista, más grande que la vida misma, Lewis, de 38 años de edad, aborda el arte de escribir canciones desde una perspectiva hiperrealista y serena, alejada de modas.

The Voyager es el tercer disco como solista de Jenny Lewis, cuya carrera se remonta a fines de la década de los noventa, cuando era cantante de los memorables Rilo Kiley. En este disco, producido por el genio del country alternativo Ryan Adams, la voz firme y segura de Jenny Lewis es arropada por un hermoso colchón sonoro, espacioso y reverberante. Lewis es una compositora de gran categoría, y sus textos se alejan de la metáfora y el lenguaje poético en favor de un estilo narrativo y directo.

“Just One Of The Guys”.

El sonido de The Voyager conjunta con efectividad influencias de rock, folk y country, y ofrece una buena variedad de estilos, desde las luminosas melodías pop de “Head Underwater”, “Slippery Slopes” y “Just One Of The Guys” hasta las texturas distorsionadas y psicodélicas de “You Can’t Outrun ‘Em”. Los acompañamientos musicales, al igual que la voz de contralto de Lewis, resultan atractivos en su sencillez, sin necesidad de emplear filigranas espectaculares.

“Slippery Slopes”.

El principal valor de The Voyager reside en el talento de Lewis como compositora, y para apreciarlo plenamente es necesario adentrarse en los textos de las canciones. Las agudas observaciones y los vívidos personajes que crea la pelirroja cantante en sus temas resultan memorables; por ejemplo, el triángulo amoroso bisexual descrito en la conmovedora “Late Bloomer” resulta más sugerente en cinco minutos de duración que cualquier comedia romántica indie de la última década. Pero incluso cuando los textos no son excelentes, como sucede en la predecible “She’s Not Me”, la canción se salva por el buen gusto de su arreglo de cuerdas y un cálido solo de guitarra.

The Voyager es una anomalía dentro de la escena del pop contemporáneo: tiene más en común con Neil Young y Fleetwood Mac que con cualquier artista moderno, y su estilo clásico puede resultar demasiado conservador para algunos. Sin embargo, la impecable producción y la extraordinaria calidad de las canciones hacen de este uno de los trabajos musicales más disfrutables en lo que va del año. En octubre, el público de la capital mexicana tendrá la oportunidad de ver a Jenny Lewis defender este disco en vivo durante el festival Corona Capital.