Arte

Opinión | Inside en el Palais de Tokyo


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Enero, 2015

El siglo XX fue el siglo de la experiencia, la fenomenología se encargó de convencernos de que siempre se estaba ante algo. Luego vino la crítica, los comentarios y la relación entre el individuo y la historia:  el discurso y el arte se engulleron mutuamente. La palabra se convirtió en elemento indispensable para contextualizar al espectador sobre el sentido de las piezas artísticas. El discurso mismo se convirtió en experiencia.

Ante este panorama, el Palais de Tokyo plantea Inside, una exposición dirigida al cuerpo en el espacio, a la experiencia del recorrido. Bajo la curaduría de Jean de Loisy, Daria de Beauvais y Katell Jaffrès, el proyecto consiste en que el visitante transite por dos pisos del recinto, en donde encontrará instalaciones de distintos artistas, las cuales no necesariamente generan un vínculo lleno de sentido. El ejercicio curatorial trae a la memoria lo que alguna vez dijo Mark Strand sobre la poesía: “Nos olvidamos de que un poema es en primer lugar y sobre todo una experiencia, no necesariamente un vehículo para el significado”. Dicha reflexión se puede extender hacia el arte contemporáneo: en un primer momento el espectador se encuentra ante la experiencia de recorrido, lo cual no anula la reflexión crítica o el simple acto de ordenar los sucesos de lo vivido, incluso en un simple “no me gustó”.

En la página web del Palais se puede observar información sobre los artistas y sus instalaciones. En YouTube una cámara nos acompaña por el interior de las salas, editando, construyendo y naturalizando una mirada-torbellino: una interpretación de la experiencia del paso por las instalaciones. Así observamos el camino de troncos secos y ramas de la artista Eva Jospin, que reconstruye el bosque como metáfora del ritual  de prueba e iniciación; el siguiente registro es por el trabajo de Stéphane Thidet, una cabaña, un refugio de madera en la montaña, dentro de la cual cae lluvia: la calidez sustituida por un ambiente hostil;  más adelante encontramos el trabajo de Christophe Berdaguer and Marie Péjus, quienes presentan una serie de esculturas con forma de árboles, basados en dibujos hechos por personas sometidas a tests psicológicos.

La exposición contiene el trabajo de 24 artistas, la saturación de escenarios cuestiona el modo en que el espectador está acostumbrado a visitar una exposición. Cada quien lo hará desde su posibilidad; imagino un tránsito saturado si se la recorre desde una posición contemplativa. Sin embargo, la decisión se tomará ahí mismo, dentro del museo que toma la tarea del arte, aquella que plantea una forma de existir, mirar y cuestionar a lado de la cotidianidad. Sitio necesario para analizar qué estamos entendiendo por cuerpo, espacio y recorrido en los otros ambientes, en los de la vida diaria, fuera de la sala y lejos de la instalación.