Otras disciplinas

Opinión | Ética amatoria […], de Ludditas Sexxxuales


Por Lxs Desgeneradxs @lxsdesgeneradxs | Febrero, 2015

Acabamos, una vez más, de sobrevivir una de las fechas más enarboladas por el heterocapitalismo. Semanas antes, campañas de marketing sentaron terreno y extendieron una invitación no sólo a consumir indiscriminadamente, sino a enaltecer las relaciones de propiedad que entablamos con los otros. Anuncios en la televisión, en las calles, en las revistas. Anuncios en todas partes invitándonos a celebrar y, sin embargo, pocos invitan a reflexionar sobre las implicaciones que tienen dichas fechas. Al igual que la navidad que promociona bajo la misma lógica de consumismo a la institución de la familia, San Valentín (violentín, nos dicen las Ludditas Sexxxuales), invita a hacer lo mismo pero con la institución del amor.

A propósito de esta fecha y sin que ello involucre celebrarla, nos hemos propuesto aquí hablar del ensayo filosófico del colectivo Ludditas Sexxxuales Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres. Reseñar en este caso no aplica del todo ya que no se busca realizar una breve descripción sino más bien una invitación a leer y a reflexionar sobre los temas que aborda.

¿Cómo salir de la semiótica amatoria romántica y devenir afines? Es una de las primeras preguntas que se hacen. Lo que se desarrolla, a partir de ese cuestionamiento, es una suerte de deconstrucción-subversión de los afectos y los modos de relacionarnos conocidos como “Amor”, “Enamoramiento”, “Matrimonio”, entre otras muchas y que promueve el régimen contemporáneo de lo que ellxs denominan «Heterocapitalismo Global Integrado Cognitivo». Los conceptos utilizados en el título son clave. Es un esfuerzo por lexicalizar el proyecto capitalista que ha inscrito al Amor, en su forma más tradicional, así como a las relaciones amorosas lo mismo que las femineidades y masculinidades, dentro de un esquema autoritario y con el fin de alimentar la maquinaria heteronormativa. Frente a estas formas naturalizadas de relacionarse, lxs Ludditas proponen un análisis y puesta en práctica donde las relaciones se construyan sobre una base de compañerismo y de afinidad. Relaciones que en vez de controlar, estimulen e inviten a otros a procurar estas formas de camaderías alegres. La ética se vuelve en este sentido fundamental ya que busca contrarrestar las implicaciones que tiene la moral en su forma más dogmática. Lo que proponen es entonces, una suerte de revolución que, al modo de Bakunin, empiece con uno mismo y para ello es necesario subvertir las nociones más tradicionales de amor pero también de relacionarse, como es el caso de concebir las relaciones bajo lógicas de propiedad. Las relaciones y el deseo suelen confundirse con la posesión. Para revertirlo, proponen vitalizar el deseo libertario anti-identitario, es decir, ejercer una resistencia y dar inicio a nuevos aprendizajes sexuales-afectivos que marchen sobre una base ética: “Alegría que rima con anarquía y cuya A es de amistad (una amistad inclusiva, claro está). Me estiro para alcanzar una porción de la locura”. Puede leerse entonces como una suerte de ideario libertario para posicionarse en medio de una guerra declarada contra la heteronorma.

¿Pero quiénes son las Ludditas y a quién evocan? En 1811 se registra en Inglaterra un ataque contra una fábrica de hilados en Notthinghamshire. Según la leyenda, esa misma noche otros tantos inmuebles fueron atacados. Fue, de acuerdo con ellas, el inicio de “un movimiento horizontal, comunal, pro-tecnologías pero anti-industrialización que se dio a conocer como Ludditas puesto que decían seguir las órdenes de un personaje conceptual imaginario apodado El Capitán Ned Ludd”. Todo ello era resultado de una ficción. Fue un movimiento compuesto por integrantes de diversos gremios a inicios de la revolución industrial. El recurso de la acción directa y el insurreccionalismo fue utilizado como medio de lucha, buscando irritar a la nueva sociedad industrial que empezaba a perfilarse. Luddismo explican, es entonces “aquellas sublevaciones sin líderes, sin centralización de poderes, con cambios de género para evitar la identificación (se cuentan historias de ludditas transvestidos y ludittas mujeres encabezando revueltas) que inventan una “logística de urgencia”. Anticipación de la pasión por la destrucción. Ante todo un analizador, un agenciamiento, pero también una inspiración en el desierto, es decir, un concepto: centro de vibraciones que sin corresponderse con la realidad, permite que oigamos de ella y en ella algo que todavía suena a nuestra canción”. Los agenciamientos así como imaginario de lxs ludditas, son retomados aquí para luchar contra la institución que nos rodea: la del amor romántico pero también la de los cuerpos normados, las relaciones de poder y la lucha de clases. Es decir, enfrentarse a la máquina que busca aprehender todo a su paso y terminar con estos ideales que se han vuelto dogma de ese Yo, por el que tanto se ha apostado desde el siglo XVIII —siglo donde también se dio inicio a un giro que sería el eje de muchos de los cambios que tuvieron lugar en el siglo XX—. Un giro que implicó disponer al cuerpo como centro de lo político (administrar los cuerpos, regirlos, guiarlos, controlarlos, producirlos, gobernarlos). Invitan de este modo a la destrucción (al modo de lxs ludditas) del placer y del deseo cuando no un desaprendizaje en el sentido que le han dado los contratos universales y fábricas donde han sido inscritos y construidos tanto los cuerpos, como las subjetividades, aquellas que hemos interiorizado sin acaso preguntarnos  por qué, cómo y a través de qué dispositivos. Ahora se perfila el cómo y sería a través de procurar un estado de excitación, que produzca un extrañamiento, y por lo tanto, una necesaria salida de ese estado dado por sentado en el cual muchos se desplazan (o son desplazados). De ahí precisamente se desprende la necesidad de una acción directa como mecanismo de acción para irritar los dogmas de género y heterosexualidad así como los modos en que regulamos nuestras relaciones afectivas.

El libro, puede ser descargado aquí y además se puede leer una entrevista realizada a la feminista Leonor Silvestri, una de las integrantes del colectivo.