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Opinión | Edible Growth, de Chloé Rutzerveld


Por Victor Méndez / @vichoamino | Marzo, 2015

El diseño de alimentos es un tema que para muchos podría ser nuevo, pero ya hay muchas y diferentes expresiones que pueden ayudar a entender este concepto. El food design no es otra cosa que ver a la comida como material para expresar, construir y comunicar ideas. Fotógrafos, arquitectos, diseñadores, incluso científicos, han volcado su experiencia en el mundo culinario y los resultados han sido por demás interesantes. El siguiente proyecto ejemplifica y puede expresar lo que el diseño puede hacer con la comida.

La diseñadora de alimentos Chloé Rutzerveld, en colaboración con la Eindhoven University of Technology y la organización en temas de investigación alimentaria TNO, presentan el proyecto Edible Growth, en el que se vale de la tecnología en impresión 3D para desarrollar unas estructuras esféricas capaces de hacer crecer pequeños organismos vivos comestibles, como los hongos. Un proyecto que, sin duda, podría transformar la industria de la alimentación y sumar novedades a esta tecnología en ascenso.

El material para imprimir, similar a una masa, contiene una mezcla de semillas, esporas y levaduras y bacterias, y comenzará a dar brotes en pocos días.

Hoy la impresión de alimentos comienza a ser un hecho, incluso se describe como una tendencia a seguir en este 2015; Edible Growth se destaca porque, una vez impresa la base del alimento, ésta logra fungir como tierra.

Cada una de las estructuras contiene en su centro una sustancia gelatinosa que permite a las semillas germinar y acelerar la maduración de las mismas. Una característica interesante: a medida que el alimento crece, también lo hace el sabor, siendo un aperitivo fresco y altamente nutritivo.

El objetivo del proyecto: dar opciones a la industria alimentaria con el apoyo de la impresión 3D y encontrar una manera para que la impresión sea fresca y saludable, para comer de una manera más eficiente y sustentable. El resultado es un alimento del futuro que construye una combinación entre la esencia de las nuevas tecnologías y la cría tradicional de los alimentos y las formas orgánicas que se desarrollan.

No basta con tener una impresora en la mesa y obtener objetos decorativos comestibles, en este sentido el proyecto fue creado como una forma de diseño crítico.

Los resultados a largo plazo son importantes: la cadena de producción se acorta, el transporte es mínimo, el espacio en tierra ya no es necesario y, además, se pueden obtener alimentos nunca antes probados. Podría ser posible que la comida crezca en el plato al tiempo en que se degusta.

Se piensa que la industrialización en los métodos de producción no son naturales o dañan la salud humana, sin embargo, este proyecto demuestra lo contrario.

En octubre pasado se presentó en la Design Week de Holanda y ahora se encuentra en fase de investigación y desarrollo (en el momento de su presentación los bocadillos fueron hechos con las manos). La diseñadora menciona que pasará mucho tiempo, entre ocho y diez años, para que la impresión 3D en el área alimenticia llegue al mercado.

Actualmente Edible Growth es parte de la exhibición FOODTOPIA en el Museum Boerhaave Leiden en Holanda hasta noviembre de este año.

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Foto: Chloé Rutzerveld.