Arte

Opinión | David Cope: Beethoven escrito por computadoras


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Enero, 2015

Existe un viejo decir que afirma que el arte se adelanta siempre a su época. El precepto puede ponerse a discusión; sin embargo, lo que sí es ineludible es que la experiencia estética siempre viene cargada de conceptos con los cuales nos aproximamos a ella; es en un segundo momento, cuando podemos generar nuevos conceptos para juzgar y expandir nuestro entendimiento sobre lo sucedido. La operación no es tan sencilla, pero en el eterno devenir de lo humano siempre aparecen nuevas propuestas.

Tal es el caso de la música realizada por David Cope, un científico y compositor de San Francisco, que tiene como eje de investigación la relación entre música e inteligencia artificial.  El artista creó un software llamado EMI (Experiments in Music), el cual, a partir de algoritmos, puede interpretar musicalmente la información que se les otorga para sintetizarla en una nueva propuesta. Por ejemplo, a partir de la música de Beethoven, el programa propuso una nueva sinfonía de una hora.

Ante piezas como la de Cope se ponen en duda conceptos como la originalidad del artista, la creatividad como acto de la voluntad y la autoría. ¿Quién escribe las partituras de la sinfonía? ¿Los algoritmos? ¿Las constantes del software? ¿El azar? ¿A quién pertenecen? La figura del genio creador se evapora, lo que queda es una paralela entre ciencia y arte donde la experiencia estética sigue presente. En palabras de Cope: «Composición musical es programación» y «programación es composición”. Entonces, dónde se encuentra la música, ¿en el proceso o en la resultante?

Además de sus propuestas informáticas y musicales, el trabajo de Cope incluye la producción de teoría. En 1996 presentó en el Simposio sobre Composición y Computer Modeling la conferencia «Mimesis du style et de la structure musicale”; en el título mismo vislumbramos la problemática que abren sus propuestas en el uso de conceptos como estilo e imitación. Sin embargo, su libro más importante, referente indispensable para los estudios sobre música en la actualidad, es New Directions in Music, cuya primera edición fue en el 2000 y a la fecha va por su séptimo tiraje. Aunque en los ejercicios de David Cope es evidente la necesidad de revisar los conceptos que usamos para hablar de arte y experiencia estética, tendríamos que pensar si juicios establecidos a partir de la mirada moderna de la contemplación, el significado, la belleza, la armonía y lo sublime siguen siendo pertinentes para otros tipos de producción actual.