Arte

Opinión | Conjunto IBM 40 años después


Por Juan Manuel Luna Cuandón / @jmlcuandon | Agosto, 2014 

El parque memorial diseñado en los años setenta por Louis Khan o la casa en la playa de la arquitecta Charlotte Perriand  proyectada en la década de los treinta, son proyectos que se han construido sin la presencia de sus creadores años después de que fueron pensados. Incluso actualmente existen proyectos que continúan con su construcción gracias a que se conservaron los suficientes planos, detalles y dibujos del autor intelectual de la obra. Es el caso de La sagrada familia del arquitecto español Antonio Gaudi. En esta ocasión toca a México ser protagonista de una hazaña arquitectónica y constructiva de similar magnitud.

En 1967 la empresa IBM decidió edificar su conjunto corporativo en México, en un terreno de casi 4000 m2 en la esquina formada por la avenida Mariano Escobedo y Campos Elíseos en la zona de Polanco, para esto se designó al arquitecto mexicano Augusto H. Álvarez en colaboración con Enrique Carral y Héctor Meza para el diseño del conjunto. Cabe señalar que era la primera vez que la empresa informática encargaba un trabajo de tal magnitud a un despacho fuera de los Estados Unidos. La propuesta de Augusto Álvarez y equipo, fue un diseño que contemplaba 2 edificios sencillos, funcionales, elegantes y estrictamente modulados en razón a 1.22 m, debido al gusto de Álvarez por el sistema inglés de dicho sistema que tenía una mejor relación con la escala humana.

El resultado del proyecto consistió en un elemento horizontal  de siente niveles más una torre anexa de 18 niveles con una plaza enfrente, con plantas flexibles, racionales y funcionales, tal cual como dictaba la modernidad arquitectónica de aquella época, desafortunadamente la torre de 18 niveles no se construyó quedando un proyecto inconcluso, pero ahora el despacho TA+U / Ciudad y Patrimonio, fomentan la culminación del proyecto con la propuesta de ejecución de la torre anexa.

Algunos creen que fue una lástima que el conjunto IBM no se haya completado en su totalidad, por lo que consideran ésta una gran oportunidad de reflejar el espíritu de la modernidad de aquella época pero ahora en la actualidad. También creen que es la oportunidad perfecta y precisa de ver culminada una obra más de Álvarez. Otros consideran que no es lógico construir un edificio que fue pensado para cumplir con necesidades específicas de una época, pero aquí cabe preguntar ¿qué es lo correcto por hacer?, ¿este nuevo edificio cumplirá con su propósito original?, ¿la arquitectura de Álvarez es atemporal? Sin duda la respuesta la tiene el mejor juez de la arquitectura: el tiempo.