Arte

Opinión | Código Enigma, de Morten Tyldum


Por Gustavo Ambrosio /@guskubrick | Febrero, 2015

Los secretos. Una pesada carga emocional que puede hacer perder una guerra, ganarla o destruir la vida de un hombre si son revelados. Los secretos como ambivalencia, armas, cetros de poder, o simplemente conceptos cargados de prejuicios que convierten a una persona en un secreto viviente. La adaptación del libro Enigma, famosa maquina de mensajes encriptados alemanes, nos trae la odisea de un grupo de hombres, liderados por el matemático Alan Turing quien se vale de otra máquina para ganar la Segunda Guerra Mundial en un mundo donde le es difícil adaptarse a las reglas del juego.

Graham Moore debuta en la escritura de largometraje y vaya de qué manera. Logra un hilo sutil, sin sensacionalismos, y lleno de analogía que combina el melodrama en su mejor expresión con un poderoso trabajo detectivesco. Si bien el ritmo se mantiene en una constante fría que recuerda al trabajo de Tinker, Tailor, Soldier, Spy, este filme encuentra puntos convergentes con piezas que destacan los temas que van a tratar, desde la homosexualidad hasta el feminismo reluciente.

El trabajo del escritor logra crear una tridimensionalidad en un personaje complejo y que no necesita escenas dulzonas y exageradamente emotivas para hacernos conectar con él —¿verdad Teoría del todo?—. El noruego Morten Tyldum realiza un trabajo de dirección más cuidado y académico, que sorprendente. Aunque tiene esa pulsión y sentido de lo estático que tiene muchos directores, es el caso de Tomas Alfredson.

Respecto a las actuaciones, Benedict Cumberbatch mantiene un tono mesurado, porque así lo exige el personaje, durante la mayor parte de la película, aunque eso lo hace verse un poco forzado. Sin embargo, casi al final despliega un arranque visceral que deja azorado. Brutal interpretación. Por su parte, Keira Knigthley regresa por fin al cine con un personaje más allá de los corsés decimonónicos y se entrega a un personaje secundario, bastante desperdiciado, que a pesar de ello se cuela con una escena donde ensombrece al propio protagonista y logra presencia. Nominación al Oscar merecida.

La banda sonora de Alexandre Desplat muy cumplidora con la historia pero tampoco algo que sea para bajar el track y escucharlo hasta el cansancio.  En cuanto a lo técnico y artístico, lo resumo en un típico british film.

Código Enigma es un fuerte relato sobre el poder y el peligro de los secretos, la brutalidad social con la que se trata a los dueños de éstos y de cómo la imitación es parte cotidiana del ser humano para poder formar parte de eso que llamamos sociedad. Quizá peca de académica, pero sale del promedio de muchas películas hechas para ganar premios esta temporada.