Arte

Opinión | Albergue Nakuru, de Orkidstudio


Por Andrea García Cuevas / @androclesgc | Enero, 2015

En los últimos años la arquitectura y el diseño han establecido vínculos y unido fuerzas con un objetivo en común: orientar el proceso de diseño y construcción con fines sociales. Así, el acento no está en estructuras finales, carentes de calidez, que olvidan a sus destinatarios principales: los habitantes. Para Orkidstudio lo importante es el proceso como “una poderosa herramienta para lograr cambios sociales y el empoderamiento de las personas mediante el intercambio de conocimientos teóricos y prácticos en un [determinado] lugar.”

Fundada en 2008, esta organización humanitaria tiene como principal objetivo desarrollar proyectos sostenibles para comunidades y niños en condiciones vulnerables. Su atención está centrada en la vivienda, como el espacio más básico de la existencia y las necesidades humanas. Pero también han desarrollado albergues y escuelas, donde se extiende el concepto de “habitar” como una experiencia significativa determinada por la arquitectura.

Uno de sus proyectos más recientes, concluido a finales de 2014, es el Albergue Nakuru en Nakuru, Kenia. Su construcción siguió las bases que caracterizan el trabajo de Orkidstudio: trabajo (construcción) colaborativo, intercambio de habilidades y conocimientos, uso de materiales ecológicos, económicos y autosustentables, y diseño innovador. Completado en tan sólo 8 semanas, involucró la participación de arquitectos, estudiantes de Reino Unido e integrantes de Kikuyu, considerada la comunidad étnica más grande de Kenia.

El albergue, también conocido como Centro St. Jerome, es un hogar para niños abandonados o en situaciones de extrema pobreza. Se trata de un espacio alternativo, que ofrece condiciones dignas y favorables de vivienda y estancia. A diferencia de los orfanatos típicos de la región, caracterizados por la sobrepoblación y el mantenimiento descuidado de las instalaciones, este lugar contará con habitaciones para cuatro niños y diferentes espacios sociales, con pequeños escaparates para estudiar, leer o relajarse.

En términos de construcción, los arquitectos de la organización determinaron el uso de materiales accesibles. Para la estructura central se utilizaron costales rellenos de tierra local —compuesta con 20% de arcilla y regada con agua de lluvia—, para disponer como ladridos y crear paredes que absorben el calor del sol al tiempo que regula las bajas temperaturas durante la noche.

La casa también esta revestida de madera y cuenta con un sistema de recolección de agua de lluvia y un grifo comunitario que abastece de agua limpia a la región.