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Opinión | Akira Kasai: La obscuridad y el caos


Por Daniela Orlando / @danieltitlan

La semana pasada se develó el programa que formará el 42 Festival Internacional Cervantino en la ciudad de Guanajuato del 8 al 26 de octubre de este año. El país invitado es Japón y como estelar en artes escénicas se presentará el trabajo del coreógrafo y bailarín Akira Kasai. En 2005 se presentó en el mismo festival con la obra Pollen revolution (2001), dejando una impresión significativa en la audiencia mexicana.

Kasai es reconocido como uno de los fundadores de la danza butoh; danzas que fueron una respuesta por parte de Kazuo Ohno (1906) y Tatsumi Hijikata (1928) en 1950 a los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki. Estas danzas se plantearon la búsqueda por “un cuerpo de la posguerra”, desde una concepción contemporánea, se crearon distintos lenguajes escénicos que hablaban de la obscuridad y lo “oculto” en el cuerpo.

Aunque para Kasai su formación en butoh es un factor importante para la creación y ejecución de sus obras, fue un bailarín que estudió danza moderna y clásica. Tuvo un acercamiento con la euritmia de Rudolf Steiner (1861), la cual está basada en que hay movimientos corporales arquetípicos que corresponden a aspectos emocionales y musicales. Es decir que las obras de Kasai fusionan sus distintos acercamientos dancísticos y de performance escénico. Esta fusión también habla de un encuentro entre el mundo occidental y el oriental.

La obra que presentará en octubre próximo es Hayasasurahime, éste es un ser mitológico que forma parte de los mitos de creación japoneses escritos en Kojiki o “Registro de cosas antiguas”, el libro más antiguo de la historia de Japón. Hayasasurahime es similar a otro ser mitológico: Amenouzume, deidad asociada a la danza que tiene la cualidad de convertir la obscuridad en luz. Para Kasai, Hayasasurahime es una deidad que lleva tanto la luz como la obscuridad, creando un estado de caos “pre-fundacional”.

La música de la obra es la novena sinfonía de Beethoven, aún cuando parece que existe muy poca relación entre la propuesta escénica y la elección musical, Kasai explica que la sinfonía tiene un desarrollo similar al que se narra desde la mitología de Kojiki. Habla de la creación desde el caos donde existe un conflicto entre luz y obscuridad, potenciando los extremos. La pieza finaliza en un colapso, pero Kasai propone el colapso no como la pérdida total, sino precisamente como el nacimiento ante lo inminente, la alegría que contrapone el terror como único sobreviviente de un estado de caos.

La danza butoh en sus inicios hablaba del caos y la obscuridad como parte de un ser que vive dentro de cada uno. Kasai habla actualmente de la trascendencia que permite la apertura de los límites de cada propuesta escénica donde habitan los opuestos, pero donde siempre nace una nueva alegría o razón para crear un nuevo cuerpo. Hayasasurahime se presentará el 17 y 18 de octubre en el Auditorio del Estado anfitrión.