Arte

Opinión | Ai Weiwei, el artista como marca


Por Andrea García Cuevas / @androsclesgc | Octubre, 2014

Con un papel que bien pudo haber sido interpretado por cualquier actor figurante, Ai Weiwei se convirtió en la estrella principal del cortometraje The Sand Storm (2014), del director neoyorquino Jason Wishnow. El protagonismo del activista y artista chino parece sobresalir por encima del proyecto frente a una polémica que, a final de cuentas, benefició a la difusión de la cinta.

En medio de una ciudad probablemente futurista, donde la distopía proyecta un escenario que no atiende tanto a la ficción como a la representación del fracaso, Ai Weiwei interpreta a un contrabandista de agua que lucra con una necesidad básica. El personaje es sencillo y protagónico, aunque no en los márgenes de la trama. Después del rodaje de la cinta, de tan sólo 9 minutos, Wishnow se embarcó en una campaña de recaudación de fondos a través de Kickstarter para reunir el presupuesto necesario para el trabajo de postproducción y difusión. Los esfuerzos se volvieron innecesarios cuando Ai Weiwei intervino para deslindarse de dicha empresa.

Una vez que la campaña corría, el artista —a través de su estudio—  envió una carta al director expresando su molestia por utilizar su imagen y su nombre, sin consentimiento, para obtener dinero. La carta, que se puede leer  aquí, denunció que Wishnow engañó a la audiencia y se aprovechó de la situación anunciando a Ai Weiwei como protagonista del cortometraje, cuando en realidad se trataba de una colaboración. Además, en el documento se demandaron tres acciones inmediatas: cancelar la campaña de Kickstarter, no utilizar la imagen y el nombre del artista sin previo consentimiento, y pedir una disculpa pública.

La respuesta de Wishnow, dada a conocer en su página de internet, más que una disculpa aventuraba un encomio hacia la figura de Ai Weiwei. En ella se puede leer: «Veo que mis acciones pudieron ser percibida como una falta de respeto a su condición con un artista de clase mundial, promotor de las artes y defensor de los derechos humanos. Su imagen y su identidad son preciosas… Mi intención era honrarlo, no explotarlo». Pero nada en las acciones de Wishnow parecen ingenuas, ¿su preferencia por el artista chino, para involucrarlo en un rol cualquiera, desatendió el impacto mediático que representa?

Si The Sand Storm (2014) ha tenido recepción se debe principalmente a Ai Weiwei. Su imagen y su nombre se han convertido en una marca que responde a las mismas dinámicas que cualquier objeto inmerso en el flujo capitalista. Y si las acciones de Wishnow son o no acertadas está de más. El tema es pertinente para destacar el tránsito del capital simbólico al económico: de ser un artista a convertirse a un producto. La atención que actualmente se le pueda otorgar a Ai Weiwei trasciende las cualidades o valores estéticos de su obra, como también sucede con los artistas-marca: Marina Abramovic, Jeff Koons o Damien Hirst, por mencionar algunos.