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Le corbeaux de Josef Nadj


Por Rosa Castillo

 

Akosh Szelevényi aparece con los pies desnudos sobre el suelo oscuro. En la sombra, Josef Nadj cruza en un paseo desigual y vacilante como las aves antes del vuelo fatal. La improvisación musical se fusiona con el movimiento que se plasma en el lienzo a partir de una imagen: los cuervos.

Josef Nadj, coreógrafo de gran trayectoria francesa y Akosh Szelevényi, saxofonista, comparten la misma imagen que empieza como un rito antiguo; convertirse en animal, dejarse desembocar en el movimiento mismo con una partición musical y plástica a la vez.

Inspirado tanto en el minimalismo del teatro japonés —donde el simple hecho de una pluma puede ser un ala; donde una carga de heno, figura un campo completo de trigo—, como en la gestualidad en blanco y negro expresionista, nace esta obra de la observación paciente del cuervo de su dinámica. El cuervo es, a su vez, un pájaro que desde distintas culturas se ha significado de diversas maneras, pero sin duda no deja de estar en la cotidianidad de la tierra natal de ambos artistas.

Es impresionante lo que logran en este diálogo. Es un diálogo que va de la música que provoca movimiento, del movimiento que interrumpe el sonido y del sonido que se traza a través del movimiento. Así, el movimiento de la danza que se entrega a esta improvisación, es un movimiento que involucra gradualmente su mano, su cara, sus brazos, y luego todo su cuerpo en un gesto en el que su «devenir-pájaro» es confundido con un «tornarse-pincel».

Le Corbeaux fue presentada en 2008 en el Théâtre des Bouffes en París. La primera etapa de la obra fue encargada por el Festival Jazz Nomades como un performance, sin embargo, las la versión larga se llevó a cabo el 20 y 21 de marzo de 2010, en el Foro Théâtre Meyrin en Suiza.