Música

KING CRIMSON: RED/USA, A 40 AÑOS


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

En 1974, King Crimson ya se había ganado la reputación de ser una de las bandas más volátiles e impredecibles de la escena progresiva. Apenas cinco años después de la publicación de su primer disco, esa obra maestra llamada In the Court of the Crimson King, KC había publicado siete discos de estudio y uno en concierto. Por sus filas habían pasado cuatro cantantes, y ninguna alineación se había mantenido por más de un disco. La única constante en la banda, además de la excepcional calidad en las ejecuciones y el espíritu experimental y aventurado de su música, fue y sigue siendo el guitarrista Robert Fripp, quien ya empezaba a resentir el peso de llevar sobre sus hombros a la banda más avanzada musicalmente de sus tiempos.

Un mes después de regresar de una agotadora gira por EU (documentada en USA, del cual hablaremos más adelante), al término de la cual el violinista David Cross abandonó o fue despedido del grupo, Fripp, el cantante y bajista John Wetton y el baterista Bill Bruford entraron al estudio para grabar Red, con la ayuda de músicos que habían formado parte de Crimson anteriormente, como los saxofonistas Ian McDonald y Mel Collins. Está conformado por cinco piezas. Una de ellas había sido tocada regularmente durante la última gira, otra más era una improvisación extraída de su penúltimo concierto, y las tres restantes eran composiciones inéditas.

“Red” la pieza inicial, es un abrasivo instrumental que combina la complejidad armónica de la guitarra de Fripp (mucho más cercana a la vanguardia europea del siglo XX que a las convenciones pentatónicas del blues/rock) con la férrea intensidad de la sección rítmica de Wetton (uno de los bajistas más imaginativos y hábiles de su época, capaz de usar el bajo simultáneamente como soporte rítmico y como instrumento líder) y Bruford (uno de los más grandes músicos que jamás se hayan sentado en un banquillo de baterista). Quienes piensan que el rock progresivo fue un género dominado por la pomposidad y la grandilocuencia se verán sorprendidos por la áspera intensidad cercana al metal de este tema.

 

“Red”, en vivo en 1996

 

“Fallen Angel” y “One More Red Nightmare” arrancan como canciones relativamente convencionales (la primera, en clave de emotivo folk-rock barroco, la segunda con un pegajoso riff de avant-funk sobre el cual Wetton canta un texto bastante bobo), para después cambiar la marcha con largos desarrollos instrumentales imprevisibles y fascinantes.

“Providence”, improvisación grabada durante un concierto en la ciudad norteamericana que le da nombre, constituye el punto más difícil del disco, un tema casi atonal dominado por el violín heredero de Stravinsky de David Cross (que, habiendo dejado la banda, sólo aparece en este tema) y la guitarra metálica de Fripp (no en el sentido de que se asemeje al heavy metal, sino porque suena como láminas de metal siendo arrastradas por el piso de una fábrica), con una sección rítmica tentativa hasta la segunda mitad del corte, en la que el bajo distorsionado de Wetton adquiere protagonismo.

“Starless”, corte final del disco, es además la mejor composición en la larga e ilustre carrera de King Crimson. Iniciando como una bellísima balada dominada por el mellotrón, con una extraordinaria línea melódica en la que la guitarra de Fripp anticipa el espectral sustain que pocos años después aportaría a “Heroes”, de David Bowie, la canción llega después a un largo desarrollo instrumental durante el cual la banda genera una gran tensión que libera explosivamente en un reprise de la melodía inicial. No es descabellado considerar a “Starless” como una de las más grandes canciones en la historia del rock británico.

 

“Starless”, en vivo en la televisión francesa

 

Tras firmar tan extraordinario disco, quizás el más redondo y propositivo desde su disco debut, Fripp siente que Crimson no tenía más que decir y, agotado por su ambivalente relación con la industria musical, decide disolver el grupo. USA, disco grabado en vivo el 28 de junio de 1974 en Asbury Park, Nueva Jersey, apareció en 1975 a manera de epitafio.

El disco, cuyo repertorio procede en su mayoría de los discos Larks’ Tongues In Aspic y Starless And Bible Black (el encore de “21st Century Schizoid Man” es la única referencia a su primera época), exhibe la gran categoría que la banda mostraba sobre el escenario. Entre temas clásicos como “Larks’ Tongues In Aspic Part II”, “Easy Money” y “Fracture”, resulta particularmente atractiva la dinámica improvisación “Asbury Park”, la cual hace evidente que el cuarteto lograba generar de manera espontánea material tan interesante y potente como sus más cuidadosas composiciones.

Red y USA han sido reeditados como lujosas “40th Anniversary Editions”, remezclados en estéreo y surround 5.1 por Steven Wilson (Porcupine Tree). Más allá de que suenan mejor que nunca, son dos discos esenciales que no deberían faltar en la colección de ningún melómano. King Crimson volvería a reunirse en distintas ocasiones posteriores (la primera vez, en 1981, la más reciente en el año en curso), pero si Red y USA hubieran sido, como Fripp lo planeaba, la declaración final de King Crimson, su legado hubiera quedado asegurado desde entonces.