Entrevista

Entrevista | Tania Puente


Por Pamela Ballesteros | Junio, 2021

Desde 2015 y con sede en Buenos Aires, el Festival Internacional de Cultura Digital +CODE promueve la experimentación entre arte, tecnología y nuevos medios. A partir de una convocatoria abierta, su cuarta edición fue un gran encuentro entre artistas y especialistas internacionales en un amplio programa de contenidos entre conferencias, conversatorios, performances y exhibiciones. Actividades situadas bajo el planteamiento curatorial Pensar paisajes: más allá de un marco.

Por primera vez +CODE tuvo lugar de manera digital, adaptación que activó el diálogo en torno a nuestra actual relación con los dispositivos tecnológicos desde una mirada crítica y consciente. A continuación, la directora artística del festival Tania Puente platica sobre su experiencia y reflexión sobre el papel de lo digital en nuestro contexto pandémico.

Para comenzar me gustaría saber sobre el proceso de trabajo en equipo. En medio de un tiempo tan atípico atravesado por el confinamiento y la distancia, ¿cómo describes la organización de esta edición de +CODE?

Llevar adelante el festival fue todo un desafío. La última edición se llevó a cabo en 2018 y, en principio, debía suceder en 2020. Pero ante la incertidumbre, el equipo de +CODE optó por evaluar con cuidado el momento de crisis y tomar decisiones con respecto al futuro del festival. Fue así que se decidió que se llevara a cabo durante el 2021 de manera virtual.

Si bien el objetivo principal de +CODE es reflexionar sobre los cruces entre arte, tecnología y sociedad, nunca antes se había optado solo por la pantalla como lugar de encuentro. Pero en vista de las restricciones y necesidad por facilitar un espacio para reflexionar sobre el presente, la virtualidad supuso una oportunidad invaluable para reunir a artistas, investigadores, tecnólogos, hackers y personas interesadas en la cultura digital y el arte para conocerse, debatir y compartir sus proyectos. Los intercambios han sido generosos y le han dado forma a una comunidad que, a pesar de la distancia física, se encuentra muy cerca.

El tema planteado Pensar paisajes: más allá de un marco invita justamente a imaginar(nos) fuera del marco acartonado trazado por el confinamiento, donde nuestros paisajes visuales y sonoros han sido limitados o estáticos. Me gustaría que ampliaras la idea sobre esta propuesta curatorial.

El germen de la idea brotó de una analogía literal entre las pantallas de nuestros dispositivos y la tradición pictórica del paisaje. Para que haya un paisaje, se necesita un espacio, un marco o encuadre, y una mirada que lo delimite y lo cargue de sentido. Y si bien esta similitud sirvió de disparador, se nutrió de reflexiones en torno a lo que estaba sucediendo afuera, en ese territorio que, para algunos, nos estuvo vedado por tanto tiempo. Están, por supuesto, las historias de aquellas personas que no pudieron quedarse en sus casas y ahí emergen otras narrativas que desembocan en experiencias compartidas sobre el espacio, la comunidad, el dolor y la incertidumbre.

Pensar paisajes es una invitación colectiva a imaginar los espacios que habitamos y transitamos, aquellos que le dan sentido a nuestra existencia, y tantos más en los que se libran batallas y tensiones sociales, políticas y éticas, desde una perspectiva que considere a la tecnología, al arte y a los nuevos medios como vehículos, herramientas y dispositivos poéticos para ubicar nuestro lugar y reformar los paisajes comunes.

Y desde este objetivo, +CODE se desdobló en contenidos multidisciplinarios situados en el plano digital. Cuéntame sobre la selección e integración del programa de actividades.

El programa de actividades estuvo compuesto por cinco formatos de participación: conferencias, conversatorios, workshops, performances y exhibición, que se configuraron mediante una selección curatorial y una convocatoria abierta. Para las conferencias y los conversatorios partimos de temas contemplados en el concepto curatorial como el capitalismo de vigilancia, la presencia de IAs en nuestros hogares, los escenarios poshumanos, colaboraciones interespecies, procesos de obsolescencia, soluciones creativas para la enseñanza durante la pandemia, colaboraciones internacionales a distancia en residencias virtuales, entre otros, y nos acercamos a referentes tanto argentinos como internacionales de estos temas.

Si bien existe una evidente saturación de contenido digital, en el último año la pantalla se ha resignificado como canal imprescindible de interacción e intercambio. Desde esta idea tengo dos preguntas: +CODE también ha planteado repensar nuestra adaptación como usuarios digitales al contexto pandémico, ¿cuál es la reflexión al respecto?. Y en tu perspectiva, ¿qué tan vinculados están los públicos a las temáticas del festival?

Buscamos que los temas del festival no solo nos interpelaran a nosotros como parte del equipo, ni a los artistas como agentes que reflexionan y trabajan a partir de esos temas, sino que tratamos de ofrecer una mirada amplia y que resonara en gran parte de la sociedad. Haber cambiado por completo nuestras formas de socializar, de estar y vivir con los otros, entendiendo no solo los vínculos con los humanos, sino con otras especies, en este mundo fatigado y en crisis no ha sido una experiencia sencilla para nadie, y apenas comenzamos a ver sus efectos. El festival busca ser una plataforma para dialogar, compartir esos miedos e incertidumbres, reconocerse en otros y sabernos acompañados. Es desde esa formación de vínculos que podemos ideas estrategias colectivas, cobrar agencia en nuestra relación con las máquinas y otros dispositivos tecnológicos, y potenciar dinámicas de cambio hacia panoramas que sean problemáticos, pero transitables, pensando en el problema como lo concibe Donna Haraway.

Nuestra relación con lo digital debe ir más allá de un tecnopesimismo y entenderla como otra instancia más de nuestra vida. Es en ese reconocimiento que podremos comenzar a construir un espacio de bienestar en las redes digitales, un tema que fue ampliamente explorado en varias de las charlas y workshops parte del festival, como la conferencia de Faro Digital, o el workshop impartido por Tactical Tech, ambas organizaciones que a través de talleres, exposiciones y trabajo en territorio, comparten herramientas para acercarnos a la tecnología de manera crítica y consciente.

Me interesa que uno de los ejes curatoriales que mencionas va sobre la presencia de tecnología en nuestros espacios personales. En una temporada mediada por el home office: sobreproducción, saturación visual e irrupción digital a nuestros límites de tiempo-espacio privado… ¿qué nuevos escenarios o paisajes en torno a la ética digital abre el festival?

Este fue uno de los temas centrales dentro de los debates del festival. No solo porque para una gran parte de la sociedad el confinamiento significó sobreproducción o la exposición a una constante oferta de contenidos digitales, sino también porque para otra parte esto significó una mayor exclusión, o el desafío de convivir con la crisis sanitaria y una organización familiar más compleja mientras el capitalismo en el que vivimos encontraba una penetración a nuestros hogares. Antes estar en nuestras casas era un espacio que generaba una menor cantidad de información para ser comercializada, ahora es totalmente distinto.

Convocamos a varios artistas que abordan esta problemática desde performances, instalaciones en el espacio público y creación de dispositivos que interfieren con la captación de nuestros datos que llevan a cabo las grandes corporaciones. En las obras de la artista norteamericana Lauren Lee McCarthy, por ejemplo, hay una mirada mucho más crítica sobre el uso de las IAs en los hogares y cómo ponemos en manos de un grupo reducido de desarrolladores nuestra identidad y nuestra vida privada. En el caso del artista alemán Aram Bartholl, él juega con los sinsentidos de pensar qué pasa cuando aquello que hemos naturalizado en nuestra vida digital aparece en el espacio público. Así, puede instalar una pantalla verde (de las que se usan en la producción de films) en una plaza y es curioso ver cómo las personas se aproximan a ella, o cómo interfiere en el comportamiento de las personas al diseñar en las calles de Berlín zonas exclusivas para personas que están utilizando sus celulares, y registrar un uso obediente de ese espacio. También pienso en el dispositivo que fabrica el artista español Martín Nadal, FANGo (un acrónimo de Facebook, Amazon, Netflix y Google), con el que combate el capitalismo de vigilancia al enviar datos errados y aleatorios a las corporaciones que captan nuestros datos para que carezcan de valor capitalizable.

Finalmente, como parte de su colaboración con la comunidad artística internacional, +CODE integró a Casa del Lago UNAM como vínculo en México. Uno de los primeros espacios culturales en adaptarse a la virtualidad a principios del confinamiento, manteniendo propuestas constantes e interactivas desde su portal web. ¿Cómo fue el trabajo en conjunto?

El año pasado tuve la oportunidad de conversar con Cinthya García Leyva, directora de Casa del Lago UNAM, acerca de la respuesta que dieron en conjunto frente a la pandemia con Casa del Lago Virtual, y en esa plática hablamos mucho sobre materialidades, el papel de lo digital y cómo no se trata ni de hacer una traducción de aquello que faltaba, ni de pensar que eso que perdimos puede reemplazarse. La digitalidad tiene sentido en sí misma y es, como mencionó Cinthya en ese entonces, otra forma de entender el mundo presencial. 

Con este antecedente, al planear el festival desde +CODE era evidente que queríamos acercarnos a Casa del Lago UNAM por el trabajo que llevaron a cabo. Como preámbulo del festival, contamos con la presencia de Ilona Goyeneche, Jefa de Unidad Académica de Casa del Lago UNAM, en nuestro ciclo de charlas Miradores, en donde dialogamos con agentes de museos, instituciones y organizaciones culturales sobre el desarrollo de sus gestiones en lo virtual. Y para el festival, contamos con la colaboración de Casa del Lago en la sección Exhibición, con la obra de Federico Pérez Villoro, La permanencia de las piedras, y el conversatorio «Paisajes transitorios: performatividad narrativa digital», en donde participaron Federico Pérez Villoro, Julieta Gil y Cinthya García Leyva, a manera de continuación de un diálogo que sostuvieron Federico y Julieta el año pasado en Casa del Lago, «Territorios simulados. Narrativas y políticas de materialidades digitales». Estamos muy felices y agradecidos con esta colaboración y esperamos en un futuro seguir ampliando nuestra red.

Foto: La permanencia de las piedras, de Federico Pérez Villoro.