Música

EMINEM, UN IMPERIO POP EN RUINAS


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Al hablar de Eminem (nacido Marshall Bruce Mathers III en St. Joseph, Missouri, 1972) es inevitable mencionar su enorme éxito comercial (es el artista que más discos vendió durante la primera década del milenio) y omnipresente presencia mediática, lo cual puede distraer la atención de sus innegables méritos artísticos. Si bien Mathers no fue el primer hombre blanco en alcanzar el éxito comercial dentro del mundo eminentemente afroamericano del hip hop, es quizás quien mejor supo balancear las ventas millonarias con el respeto y admiración de los seguidores hardcore del género.

The Marshall Mathers LP (2000) fue la expresión más potente y depurada de su talento, una obra de imaginación desbordante, humor ácido y furia cauterizante que se encuentra entre los discos más importantes de la década anterior. 13 años después, el otrora subversivo artista se ve convertido en un millonario empresario que aparenta haber sido totalmente absorbido por el establishment, y es en ese contexto que se da la edición de su nuevo trabajo, The Marshall Mathers LP 2.

 

“Berserk”, primer sencillo extraído del disco

 

El nombre del disco no es ninguna broma; temática y estructuralmente, es una continuación/reelaboración del disco del 2000. Desde sus primeros cortes, The Marshall Mathers LP 2 aborda los mismos temas en torno a los cuales giraba aquel trabajo; “Bad Guy” narra la venganza del hermano del obsesivo fan descrito en la inolvidable “Stan”. “Rhyme or Reason” hace referencia al abandono de la figura paterna. “So Much Better” es la enésima diatriba cargada de odio en contra de la madre de sus hijas. Musicalmente, también, el nuevo disco recupera el sonido rico y cálido del pasado de Eminem; aunque Dr. Dre, la mente maestra detrás del acompañamiento musical en sus primeros y mejores trabajos, ya no aparece más que como productor ejecutivo, el disco cuenta con la friolera de dieciocho productores, de los cuales destaca Rick Rubin, quien enmarca la voz de Eminem con riffs de rock clásico y, en “Rhyme or Reason”, hace una ingeniosa cita a “Time of the Season”, de The Zombies.

 

“Rhyme or Reason”, segundo corte del disco

 

Eminem posee una de las voces más potentes y memorables del rap, famosa tanto por su timbre característico como por la velocidad de su flow, y en este disco suena tan enérgica e incisiva como siempre. Pero, si la música, la voz y los textos en este disco se asemejan tanto a su antigua obra maestra, ¿por qué resulta tan deprimente The Marshall Mathers LP 2?

 

“Rap God”, corte en el cual Eminem rapea 97 palabras en 15 segundos

 

Parte de ello se debe al poco crecimiento que exhibe Eminem como artista y como persona. Al escuchar el disco uno desea que las arengas en contra de su ex-esposa Kim partan únicamente del deseo de recuperar los ejes temáticos del disco anterior, pues es francamente patético creer que un hombre puede seguir conservando tanto rencor después de casi quince años. Los múltiples intentos de Eminem de mostrarse como un chico malo pero incomprendido resultan cada vez menos creíbles. Hay atisbos de madurez en las breves referencias a sus hijas (“las únicas mujeres que he amado”), y en la lacrimógena balada de piano “Headlights” incluso intenta hacer las paces con su madre, pero a fin de cuentas sólo sustituye los ataques en contra de la última arremetiendo en su lugar contra su padre. Las referencias a su niñez problemática son abundantes; a mí en lo particular me interesaría más escuchar acerca de los problemas que enfrenta en su nueva vida como millonario. Finalmente, el disco cuenta con invitados de gran peso comercial, como Rihanna y Kendrick Lamar, pero sus participaciones resultan olvidables.

En uno de los momentos más memorables del disco (“Evil Twin”), Eminem hace una lista de las figuras del pop actual (Justin Bieber, Lady Gaga, LMFAO…) y decide que ni siquiera vale la pena agredirlos (“ya no me quedan Backstreet Boys a quienes atacar”). Quizás estos versos resumen la triste realidad que exhibe The Marshall Mathers LP 2; frente a un panorama musical carente de sustancia, un hombre que hace apenas una década alcanzaba ventas millonarias realizando música provocadora y subversiva no encuentra mejor alternativa que tratar de recuperar sus viejas glorias, y al hacerlo, descubre que ha perdido por completo la relevancia.