Música

ELBOW, MADUREZ EXQUISITA


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Los británicos Elbow no son la banda adecuada para quienes consideran que la agresividad, la simpleza y la actitud contestataria son las cualidades más deseables en un grupo de rock. La música del quinteto es tan sutil como exquisita, repleta de ejecuciones instrumentales virtuosas y suntuosos arreglos orquestales, coronados por la trémula voz de Guy Garvey, por momentos idéntica a la de una de las influencias más claras de la banda, Peter Gabriel. La sofisticación de su sonido puede resultar pretenciosa para muchos, pero en casi tres lustros de carrera la banda ha exhibido una saludable tendencia a seguir su propia inspiración, refinando su sonido sin prestar atención a lo que está de moda, lo cual les ha permitido convertirse en una banda de culto, con un público reducido pero rabiosamente fiel.

The Take Off and Landing of Everything, su sexto disco, es un trabajo sólido y disfrutable, que pese a no sorprender tanto como, por ejemplo, su obra maestra The Seldom Seen Kid (2008), mantiene el alto estándar de calidad de su discografía.

“This Blue World”, un tema escueto y directo de ritmo solemne y moderado arranca el disco con una sutil mezcla de órgano, y arpegios de guitarra. Le sigue “Charge”, con un ritmo incisivo y vibrantes riffs de órgano distorsionado. El arreglo de cuerdas no sólo enriquece el tema, sino que forma parte esencial de su desarrollo estructural.

 

“Fly Boy Blue/Lunette”

 

“Fly Boy Blue/Lunette” resulta sorprendente por su sonido rústico, de raíces folk/country. El fraseo de Garvey exhibe su versatilidad como cantante. La segunda mitad del tema es una balada dominada por el bajo de Pete Turner, mostrando la capacidad de todos los integrantes de la banda para tomar dominio de la canción de ser necesario.

 

“New York Morning”

 

“New York Morning”, dominada por teclados tintineantes, es una afectuosa aunque agridulce balada dedicada a Nueva York, con armonías vocales que sugieren una visión moderna de la música gospel. “Real Life (Angel)” inicia con un impelente y a la vez sereno ritmo de influencia caribeña, adornado por exquisiteces armónicas, mientras que “Honey Sun” arranca con una caja de ritmos primitiva y armonías vocales de gran riqueza, con cuerdas staccato que le dan un tono travieso a la pieza.

“My Sad Captains” se basa en una figura circular de teclados análogos y construye un ritmo pastoral sobre de ellos, con un arreglo de metales que evoca el movimiento del mar. “Colour Fields” tiene un ritmo gentil pero insistente. Pese a ser la pieza más repetitiva, resulta consistente con el tono del álbum.

En la recta final del disco, la canción que le da título inicia con tonos indefinidos e inquietantes, que pronto adquieren un timbre luminoso. Es una canción plena de cambios armónicos de gran riqueza, que termina con un crescendo en el cual la voz de Garvey suena especialmente apasionada. “The Blanket of Night”, último tema del disco, es más oscuro que la mayoría de las canciones que le preceden, con una melodía vocal amenazante sobre teclados desorientadores que generan una atmósfera retro de tintes perversos.

The Take Off and Landing of Everything es un gran disco de rock adulto y sofisticado, alejado de modas y convenciones, recomendable para quienes tengan la paciencia de descubrir los exquisitos desarrollos melódicos y armónicos de sus temas.