archivo

Con pupilas sobreexpuestas por la pantalla se supone que veo poco y duele menos, por Aline Hernández


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Julio, 2016

«Los dos de pie, espiando. Y la dureza de las cosas era la manera más precisa de ver de la joven. De la imposibilidad de sobrepasar esa resistencia nacía, como un fruto verde, el sabor amargo de las cosas firmes sobre las cuales soplaba con heroísmo ese viento cívico que hace temblar las banderas. (…) Y ella intentando imitar al menos lo que veía: ¡las cosas estaban ahí! ¡Y allí! Pero era necesario repetirlas.

Clarice Lispector, La ciudad sitiada.

 

RIGOR AND PRECISION have finally disappeared from the field of human procrastination. With the recognition that strictly organizational perspective is not enough to solve the dilemma of ‘what is to be done’, the need for order and security has transferred itself to the field od desire. A last stronghold built in fret and fury, it has established a bridgehead for the final battle. Desire is sacred and inviolable. It is what we hold in our hearts, child of our instincts and mother of our dreams. We can count it, it will never betray us.

Bernard Thomas, Jacob.

«No sabíamos de dónde venían ni entendíamos por dónde habían entrado, de pronto aparecieron y empezaron a disparar y replegarnos hacia el panteón. Tiraban a matar» (1). Ésta es una paráfrasis del testimonio de una de las compañeras que vivió el ataque orquestado por la Policía Federal en Asunción Nochixtlán en Oaxaca, municipio en donde, como es bien sabido, a 11 personas les fue arrebatada la vida y decenas más resultaron heridas.

Días después del evento, en Nochixtlán reinaba un ambiente envuelto por la latente tensión de un nuevo ataque, cruzado por el dolor y la rabia de las familias y del pueblo en general por lo ocurrido, que se acumula con la deuda histórica que tienen los poderosos con los pueblos, a quienes por diferentes vías, han tratado de exterminar y someter. Tras lo ocurrido, los bloqueos continuaron y el esfuerzo por organizarse no se dejo esperar. Días posteriores tendrían lugar una serie de reuniones donde las autoridades municipales y agrarias de diversas comunidades bajo «La Asamblea General de Autoridades de los pueblos de Oaxaca» se pronunciaron y compartieron con los presentes el camino a seguir:

«[…] Hoy consideramos necesario avanzar en la construcción de una agenda común que nos unifique a los pueblos con los maestros, no sólo para solidarizarnos con ellos sino para que las necesidades y las demandas de los pueblos se incorporen y sea una lucha de apoyo recíproco, pues los pueblos hemos puesto presos, torturados y muertos en las luchas magisteriales y populares; pero donde también exijamos a los compañeros maestros que avancen en el saneamiento de sus filas y se reconstruyan como movimiento para fortalecer al movimiento popular» (2)

El día 13 de junio, días antes de los eventos, los pobladores de Nochixtlán emitieron un comunicado que alertaba sobre una posible represión por parte de la Policía Federal. Llamaban a vecinos, maestros y padres de familia a sumarse al bloqueo localizado en la autopista, a la altura de la salida a la carretera Federal rumbo a Oaxaca: un convoy de 12 autobuses de la Policía Federal intentaba llegar hasta la ciudad (3). «Estamos hartos —expresaron— estamos hartos de tanta injusticia y de que no exista diálogo, sólo represión». Pero el bloqueo de Nochixtlán no era el único, varios más estaban también en alerta (4).

Unos días después, la policía lograría ingresar ya no a través de un operativo oficial, sino vestidos como civiles. Tras el ataque, los pobladores se enterarían que la PF logró cruzar los bloqueos disfrazados de civiles en camiones de turismo. Los policías se fueron así concentrando en el terreno del presidente municipal y desde ahí fue que salieron para avanzar e ir replegando mediante el uso de gas lacrimógeno, balas de goma y armas de fuego. Después de Nochixtlán avanzarían hasta Hacienda Blanca, cerca de la entrada a la ciudad de Oaxaca, donde también hubo represión con armas de fuego de alto calibre (5). Días más tarde, el compañero anarcopunk, Salvador Olmos «Chava», colaborador de la radio comunitaria Tu’un Ñuu Savi, fue asesinado por la policía municipal de Huajuapan de León, Oaxaca (6).

En las fotografías que publicó Desde las Nubes (7), proyecto local de medios libres, se puede ver precisamente a un policía federal cortando cartucho preparándose para disparar. Contrario a la versión oficial que dio la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, los pobladores en ningún momento respondieron con armas de fuego como se intentó justificar la matanza ni mucho menos entró un tercer grupo: fueron ellos quienes, como bien expresaron los pobladores, «traían la consigna de exterminar cualquier punto de resistencia». Tras siete horas de ataques por parte de los brazos armados del gobierno, los policías fueron finalmente replegados.

Poco después, una movilización fue convocada por la sección 22 para denunciar lo ocurrido pero también para dar cuenta de que la lucha iba a continuar. El día 20 de junio, miles de personas salieron a las calles y se tornó evidente que ya no sólo se trataba de rechazar abiertamente las reformas estructurales que el Estado está tratando de imponer, sino que también se trataba de un tema de justicia social que desborda hacia la lucha magisterial; se trata como expresaron compañeros, de «una batalla contra el Estado que debe darse desde todos los frentes».

En un comunicado publicado el martes 21, el bloque negro expresa precisamente que «El Estado lanza guiños al magisterio después de la masacre; los medios lo aplauden, nosotros lo condenamos. No confiamos en ningún diálogo con las autoridades, menos ahora que la CNTE ha logrado pactar uno, tras una brutal matanza de gente que se solidarizó y los apoyó. La sangre de nuestros muertos no puede ser negociada por una reforma, ni siquiera por la destitución de políticos de Secretarías y Gubernatura» (8).

La resistencia se mantiene hasta el día de hoy sin importar las mesas de diálogo que se han realizado.

Días después, mientras el asedio continuaba y los rumores infundidos de desalojo creaban tensión, una petición pública que buscaba instar al diálogo entre las autoridades federales y estatales así como las Sección 22 fue publicada en change.org, impulsada por el pintor oaxaqueño Francisco Toledo bajo el nombre de «Apoyemos la Paz en Oaxaca, nueva petición de Toledo y sociedad civil» (9).

En la carta, dirigida a estudiantes, artistas, empresarios, padres de familia, religiosos y al pueblo en general, se plantea que la disputa entre el gobierno y los maestros obedece a un problema de fondo, la corrupción. Según explica, «La corrupción es el enemigo común de los maestros, del gobierno y de la sociedad espectadora y será el principal enemigo para los cambios positivos y verdaderos de nuestro país». Su planteamiento es que ambas partes —gobierno y maestros—, deben de dejar de lado sus diferencias para poder así tener una conversación ‘civilizada’. De lograrse esta apuesta por el diálogo, los maestros ganarán finalmente el «[…] respeto de los estudiantes y de la sociedad en general, contribuyendo así al mejoramiento y progreso de Oaxaca».

También plantean que llevarse a cabo este diálogo exitosamente, el gobierno pasaría a la historia «como el que sentó las bases para un verdadero cambio de nuestro país» y más adelante mencionan que «Los maestros y el Gobierno de Oaxaca serán recordados como los protagonistas que sentaron las bases para una nueva sociedad». Se trata entonces de una comunidad integrada principalmente por periodistas, artistas y escritores, entre otros, que principalmente bajo la figura de Toledo, expresan que el problema central reside en la corrupción y que la solución es que ambas partes cedan parcialmente para beneficio de los miles de estudiantes y de la sociedad civil.

Al leer esta carta pensé en una frase que dice «Reaccioné un poco tarde ante lo que me decía, pero soy un hombre que piensa despacio, y se me ocurrió simultáneamente que de todas las fuerzas de la naturaleza, la vitalidad es la única incomunicable». Tal vez, ante esa imposibilidad por comunicar vitalidad hemos sido condenados a la pantalla, a movilizarnos desde esta; hemos sido sitiados, cercados, negándosenos las salidas para pensar más allá de una posible reconciliación entre aquellos que luchan por la vida y aquellos que imponen la muerte.

En un texto publicado recientemente por Vivian Abenshushan [ET. AL.] la autora menciona: «La sobreexposición audiovisual en el reino del horror es también un instrumento de socialización anímica y control político. Nos atrincheramos detrás de la pantalla, donde nos sentimos menos expuestos a la violencia arbitraria que impera en los escenarios que la pantalla documenta. El afuera se controla desde ahí, administrando nuestra dosis diaria de miedo» (10).

Encontrar refugio detrás de la pantalla, sobreexponer nuestras pupilas a la violencia que ésta comunica, buscar cambiar la historia a través de un diálogo cuyos acuerdos, como ha sido costumbre, vuelven una y otra vez a ser quebrantados. Desgastados como estamos, resulta difícil entrever siquiera que esta guerra no es, estrictamente hablando, contra los maestros, sino que las reformas estructurales son un síntoma más de está. Inundados como estamos de tanta politiquería mediática, se nos ha impedido ver que los maestros y padres de familia están luchando contra el despojo, y éste ya no sólo tiene lugar en un ámbito concreto, sino que abarca la vida misma.

Pero pese a intentos como éste, la guerra sigue, las formas de luchar y las violentas formas de reaccionar que tiene el Estado, siguen marcando la pauta para esta guerra que se bate no sólo en los territorios, en los cuerpos; que se bate en la vida y con la vida. La Historia Oficial no parece escribirse en términos de reconciliación, parece escribirse la mayoría de las veces en los términos de los poderosos y repartirse mediáticamente en forma de propaganda a través de imágenes-texto que proliferan en las pantallas de los grandes noticieros: «La historia ha sido reemplazada por el infinito flujo recombinatorio de imágenes fragmentarias. La conciencia y las estrategias políticas se han reemplazado por la  recombinación aleatoria ejercida por una actividad precaria frenética» (11).

Referencias

1. La cita no es textual, es una paráfrasis. La compañera mencionó esto durante un recorrido por la zona de enfrentamiento.

2. Aquí puede consultarse el pronunciamiento de las Autoridades Municipales y Agrarias del Estado de Oaxaca.

3. Comunicado Urgente desde Nochixtlan, Oaxaca, disponible aquí. 

4. Ibíd.

5. Aquí se puede consultar un mapa con información sobre las resistencias y puntos de represión.

6. Subversiones/Terraceria Audiovisual, En memoria de Salvador Olmos, asesinado por la policía en Oaxaca.

7. Sitio web del proyecto en Facebook.

8. Aquí puede consultarse el Comunicado 0.2 Oaxaca ingobernable. Junio Negro, Oaxaca de Magón. 

9. Aquí puede ser consultada la petición.

10. Vivian Abenshushan [ET. AL.], Escribir fuera de sí. 

11. Hito Steyerl, Los condenados de la pantalla, disponible aquí.

Captura-de-pantalla-2014-12-26-a-las-13.26.20

Aline Hernández (México, 1988), su trabajo escrito explora temas como hegemonía, neoliberalismo, economía y su relación con el arte, así como formas de resistencia y cooperación. Forma parte de la cooperativa Cráter Invertido.

*El contenido publicado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.