Arte

Vi är bäst!


Por Alejandro Vazquez / @aerodiolesi

 

 

Ambientada en el Estocolmo de la década de los ochenta, esta película del director Lukas Moodysson ganó el Tokyo Gran Prix del Festival de Cine del año pasado, y tuvo nominaciones y premios en otros 6 festivales internacionales. Es la adaptación de una novela gráfica de la esposa del director, Coco Moodysson.

Bobo y Klara son dos niñas que rondan los 13 años de edad y forman una banda de punk sin saber tocar, lo hace sólo con el objetivo de maldecir en contra de lo que odian: sus padres, la clase de educación física y la guerra nuclear. Al ser rechazadas del festival de Otoño de su escuela, buscan a Hedvig, una niña cristiana, para que les enseñe algo de música. La banda es el motivo para ver cómo se gesta y desarrolla una amistad íntegra entre ellas.

Bobo vive con su madre soltera que evade de su soledad buscando hombres y vive enfrascada en una depresión que no le permite prestar atención a su hija. Klara vive con sus padres y sus hermanos que parecen ser un poco más conscientes de la atención que deben dar a su hija, pero la vida cotidiana de esta familia no carece de roces y conflictos que afectan a Klara. Ella tiene un hermano de 16 años que la inicia en el punk.

Hedvig vive con una madre sobreprotectora, firme creyente de Dios, y de la que sólo puede escapar a través de la música. Las situaciones familiares que aparentemente no son del todo negativas son el sustrato que permitirá a estas tres adolescentes encontrar en la amistad un núcleo desde el cual pueden afrontar al mundo.

No obstante la trama inocente, Lukas Moodysson  nos habla de la vigencia del ánimo de rebeldía, la necesidad de expresión y la importancia medular de la amistad en el camino de la formación interior y, tangencialmente, de la política cultural sueca diseñada para brindar estos espacios a la gente joven. Moodysson  aprovechó la oportunidad para retratar a estos tres carismáticos personajes como un trío inadaptado que encuentra en el genio del punk a un aliado para hacer a un lado al mundo y divertirse.

Esta película cuenta el inicio a una etapa de la vida donde la inmadurez y la autoatención son la única forma de plantarse dignamente frente al mundo. Se trata de tres niñas que descubren que la mejor manera de enfrentarse a lo ríspido de la vida diaria es a través de la camaradería. Sin embargo, elementos como el manejo de cámara y énfasis narrativo en la oscuridad familiar y la seriedad que imprimen las actrices a sus papeles, hacen que el argumento se mantenga con sobriedad. Aunque por momentos lo parezca, Vi är bäst! no es una comedia edificante sobre niñas que comen chocolate, sino una pieza sobre la liberación interior y el cariño.