Arte

Traficantes de dólares y otras curiosidades de 2013


Por Fernando Mino

El Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2013, entre muchos datos interesantes sobre el estado de una industria en ciernes, permite acercarse a los resultados económicos de las 101 películas estrenadas el año pasado, indicativo de rubros como los gustos de la audiencia, el impacto de las campañas de marketing, las modas y tendencias, o las abismales asimetrías de mercado.

No es sorpresa que la primera y la segunda cinta más taquilleras (No se aceptan devoluciones y Nosotros los nobles) se llevaron la tajada más grande: 940 millones de pesos, más que el conjunto de las otras 99 películas estrenadas. El top ten lo completan otras comedias ligeras de similar factura: Amor a primera visa, No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, Me late chocolate y Siete años de matrimonio; además de una rutinaria cinta de terror, Espectro; un narco-thriller coproducido con Colombia, El cartel de los sapos; un melodrama de época políticamente correcto, Tlatelolco, verano del 68; y otra cinta de época apoyada por fuerte inversión gubernamental, Cinco de Mayo, la batalla.

Muy lejos de los millones, si nos asomamos al sótano de la tabla, nos topamos con un ecléctico puñado de filmes independientes, atisbos de un cine invisible, entre lo heroico y lo sospechoso, con ingresos insignificantes y futuro inexistente. El fantástico documental Calle López (2013), por ejemplo, apenas recaudó 15,820 pesos. Amaneceres oxidados (2010), la fallida opera prima de Diego Cohen, no llegó ni a 12 mil. Aquí sobre la tierra (2011), documental sobre migrantes indígenas de la Huasteca en Guadalajara, logró poco más de 8,700 pesos.

Traficantes de dólares (2013), delirante narco thriller de Rubén “el comandante” Lara, es un exponente de un cine populachero kitsch de larga tradición que sobrevive hoy gracias a la exhibición itinerante y al crossover con la música grupera. Su taquilla en salas convencionales alcanzó 5,778 pesos, pero su difusión por internet es profusa.

Apasionado Pancho Villa (2013) es la opera prima de Lourdes Deschamps, otra edecán de Televisa que adaptó para su cinta una novela de una nieta del caudillo y recibió financiamiento del gobierno del estado de Durango. La apuesta no fue lucrativa, al parecer, pues apenas recaudó 5,945 pesos.

El último lugar corresponde a Los ojos azules, película de misterio de Ana Aridjis estrenada en el Festival de Morelia de 2011 y enlatada hasta hace unos meses para naufragar con sólo 5,919 pesos recaudados.

Cine sin público, cine de búsqueda o de anquilosadas costumbres, entre el acartonamiento y la incomprensión. Cine inexistente más allá de las estadísticas y los sueños de sus realizadores.