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Top 6: Rumberas, de la inocencia al arrabal


 

En México el cine de rumberas marcó la apertura visual hacia el cuerpo y mostró la candela de varias actrices, bailarinas y vedettes al representar la vida nocturna de las urbes. Historias trágicas y cómicas se mezclan con bailes que salpicaron de pasión las pantallas. Seis estrellas del arrabal y sus películas emblemáticas se presentan a continuación.

 

1. Ninón Sevilla en Aventurera (1949)

Esta cubana es la máxima representante de las rumberas en el cine mexicano. Dirigida por Alberto Gout, la cinta narra la trágica historia de la joven Elena, quien termina embaucada en la prostitución y los shows de cabaret en Ciudad Juárez.

 

 

2. María Antonieta Pons en La reina del trópico (1946)

Raúl de Anda dirigió, produjo y escribió el guión de esta película, en la que el baile de la protagonista es detonante de pasiones y las promesas de un hombre resultan ser engaños.

 

 

3.  Meche Barba en Cortesana (1948)

Fue la única mexicana que sobresalió entre las rumberas del cine que vinieron de Cuba. En esta secuencia baila al ritmo de Champú de cariño, interpretado por la mítica cantante veracruzana Toña La Negra.

 

 

4. Rosa Carmina en Gángsters contra charros (1947)

Juan Orol dirigió y actuó en este filme, donde se cruzan los ideales de la ciudad con los del campo en el enfrentamiento entre el gánster Johnny y el charro Pancho. En medio de ellos, la sensualidad de la rumbera Rosa acrecienta el encono.

 

 

5. Amalia Aguilar en Calabacitas tiernas (¡Qué bonitas piernas!) (1948)

Al lado de Tin Tan y Rosita Quintana, Amalia Aguilar protagoniza esta comedia de Gilberto Martínez Solares. La trama gira en torno a la preparación de un espectáculo sin financiamiento y la lucha por conseguir el papel principal.

 

 

6. Tongolele en Han matado a Tongolele (1948)

Con su movimiento pélvico tan característico, Yolanda Montes “Tongolele” se perfiló como una de las mujeres más sensuales y exóticas de su época y varias generaciones más. Su cuerpo y su mechón blanco de cabello quedaron registrados en esta película de Roberto Gavaldón.

 

 

 

– Silverio Orduña