Arte

Top 6, la pintura hiperrealista más perfecta


Para los amantes del detalle o la pintura hiperrealista, es indispensable entender que esta forma de pintura nació como un reflejo a la fotografía, pues la tomó como referencia para construir una nueva forma de entender la pintura. La influencia de todos estos pintores fue tal que llegó a notarse con gran fuerza durante los años 60 y  en Europa y en las siguientes generaciones.

 

Hiperrealismo. Ralph Goings

 

1. Ralph Goings, nacido en 1928, fan de los típicos restaurantes de paso americanos, es ya un clásico del género por sus botes de catsup, que pintó durante cuatro décadas, elevando el estatus de una salsa de tomate a imagen icónica del estilo de vida americano.

 

Hiperrealismo. Charles Bell

 

2. Charles Bell (1935-1995) está considerado el maestro del bodegón hiperrealista. Su detallismo es extremo. Estos artistas suelen ser, según Meisel, «muy estables, meticulosos, gente de familia sin historias de drogas o alcohol, lo que los hace bastante aburridos».

 

Hiperrealismo. Anthony Brunelli

 

3.  Anthony Brunelli (1968) realiza estampas como esta: El Arno al atardecer, en Florencia. Para sus fotos utiliza un objetivo gran angular. Después realiza montajes de varias fotos a modo de collage para componer la imagen que al final pinta.

 

Hiperrealismo. Roberto Bernardi

 

4. Roberto Bernardi (1974) pertenece a la tercera generación de hiperrealistas y expresa la universalización de esta escuela, que representa casi siempre motivos intrascendentes del entorno del propio pintor.

 

Hiperrealismo. David Parrish

 

5. David Parrish (1939) es sinónimo de la América profunda, los años setenta y sus motos. Pero él es solo un voyeur que, desde un lugar seguro, ve cómo otros saltan de globos a cubos de espuma, acarician serpientes y montan en las motos que él nunca conducirá.

 

 

6. Rod Penner retrata las casas y otras escenas urbanas de Marble Falls, un pueblo de 5000 habitantes a 40 kilómetros de Austin, en Texas, donde vive dice «como un recluso». Sin embargo, en Nueva York es un superventas por su capacidad para capturar la melancolía, la calidez, la desolación y la serenidad de las pequeñas ciudades.

 

 

El hiperrealismo surgió a finales de los años sesenta, como reacción frente al arte abstracto y al movimiento conceptual, donde los artistas reproducen la realidad con más fidelidad y objetividad que la fotografía.