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Textos bentónicos: CAN-CU -ª “¨¿*456PPE-}}=Ommi¡, por Víctor Palacios


Junio, 2018

No es ya cada vez demasiado protocolo. Veo es un decir y hablo una mentira cojonudamente anís.

Hablo y veo se desenvuelven, son ates, bandera de meta en el autódromo, papeles masacrados por una rijosa escaldufa. Pero veamos y hablemos claro: ayer gané un pelícano y éste me ganó por medio punto. Pendenciera ave que endulza lo salado como el contador encoje la inmensidad a siete y pico. Me cago en el pelícano y él me caga mil veces más.

Acueducto.

Veo que es cosa de actualizarse y decido hablar de nuevo con semejante animalazo: mira, observa, echa un vistazo desde lo más alto a ese cardumen, cuenta cada uno de esos tiernos movedizos y saca números, eres rico mi hermano, hablo en serio. Debes pronunciarte y votar por el cambio. Deja de zurrarme un rato, para ya de ganarme por un pelo de nariz de Perrault, Charles. Tradición oral, visual infracción. Pentamerón, sexagésimo anterior. En uno de esos cuentos aparece un bicho como tú. Pero se trata de un pajarraco agradecido con su amo, un ser acomedido, de nobles sentimientos y NOMBRE COMPLETO.

¿Te das cuenta? Mira la diferencia y cogita, haz melanina. Habla panadero o al menos repite: vi a Centurión, vi a Centurión, vi a Centurión, tecnología MDI.

Si aquel ejemplar de fábula tenía el don de la palabra es un dato que permanece oculto. Sin embargo, sabemos a ciencia cierta que miraba a los ojos cuando solicitaba por escrito días económicos, menos girasol y más papaya, una mejor filtración o la posibilidad de iluminar cualquier hurto. En fin, era un ave con sentido común y tremenda sinceridad visual. Era lo que veía y también lo que plasmaba en sus nítidos escritos. Tos, dos, los, ros, escritos. Existen aves que padecen vértigo, aves de altanería, morrión, vahído. ¿Cierran los ojos o gritan despavoridos? Paradójico ha.

En contraposición tú, pelícano anónimo, sólo tienes alba soltura crónica, piojos importantes, crudo nacional, cónicos sonidos que median entre la escoba de alambre y el gemido de una costilla madreada. Eres un fieltro grandilocuente: un claro fruto del azar y la necesidad, lo cual es una aburrida obviedad. Y… ¿Qué más da todo ello? El asunto aquí es que flotas por un tiempo para volver erizado al mismo lugar, a mi espacio que tanto he procurado para mí o para compartir con seres respetables que entiendan lo que veo y aprueben lo que digo. Risas, como extraño aquellas risas que poblaban mi morada antes de tu infortunado arribo… producto de un indiscutible triunfo. La rifa nos mira. Vuela en primera. Sé que me repito. Pero…

¡Qué rosa se ha vuelto el INTENTO!

Ascenso.

Querido premio, veamos de nuevo el panorama. ¿Hablas? O hablo. Todo es posible aprender en esta esfera y el cambio también se puede alcanzar. Ganemos juntos. Apoyemos al mutualismo tapatío de Israel.

Ayer soñé que volvía a una escuela de idiomas, nivel intermedio. Veía pelícanos que hablaban en napolitano con once millones de personas. Pero nadie, entre tantas bolsas y friarellis, me pelaba.

Imagen: Cortesía del autor.

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Víctor Palacios es Jefe de Artes Visuales de Casa del Lago Juan José Arreola (UNAM). Ha trabajado como asiste curatorial en el Museo Tamayo, en Sala de Arte Público Siqueiros y en la Bienal Manifesta 5. De 2005 a 2007 fue curador independiente en Barcelona. Asimismo, se desempeñó como curador en jefe del Museo de Arte Carrillo Gil y curador del Museo de Arte Moderno. Es cofundador de Materia de dibujo / Drawing issues.