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Tejer libertad: movimiento, poesía y música para resistir, por Zazil Collins


Diciembre, 2019

Sin saberlo, Patrick Johansson me enseñó en una de sus clases de náhuatl una palabra fundacional para mi trabajo escritural. Cuando la escuché resonó en mí y supe que exactamente era la palabra que siempre había buscado: momalina, que significa trenzar. Así nos lo cuenta que «el mando, la amistad u otros conceptos se ‘trenzan’ (momalina), se ‘enredan’ (ilacatzoa) en el discurso náhuatl». Una acción en sí misma poética, comunitaria, nodal, un movimiento de libertad que va urdiendo la vida a través del hilo del lenguaje.

En mi trabajo como escritora he encontrado, poco a poco, que el medio idóneo para que la palabra cobre la espacialidad justa es a través de la performance, el acto de emitirla en voz alta como una forma de tender puentes. Es a partir de este precepto performático que la improvisación musical dota también de una interplay —interacción— en la que es esencial la escucha del otro, así generamos rizomas, que vamos trenzando, enredando, enmarañando. 

Unido por una visión compartida, un grupo de artistas, conformado por escritores, músicos, editores y traductores, activamos el pasado noviembre una serie de actividades para aprovechar la visita de la poeta Anne Waldman (Fast Speaking Music); Lucía Hinojosa, cofundadora de diSONARE, se encargó de convocarnos para visitar el penal Santiaguito, en Almoloya de Juárez, Estado de México, gracias al trabajo de Reinserta;1 con la idea de impartir un taller de poesía a las mujeres en reclusión.

El reto fue aceptado por Adriana Camacho (contrabajista), Alejandra Monroy (traductora), Guro Moe (contrabajista), Ambrose Bye (músico), Diego Gerard (editor), Carolina Fusilier (artista visual), David Rojas (poeta), Anne Waldman y yo. Partimos del poema/canto de María Sabina para proponerles comenzar a escribir, construyendo un texto con la anáfora: «soy», una figura literaria presente en los poemas/cantos de María Sabina, Anne Waldman y La Chrisx, seudónimo de una poeta chicana, de quien también leímos fragmentos.

El ejercicio se concatenó a la construcción de un cadáver exquisito, cuya lectura fue complementada con la ejecución de guitarra, dos contrabajos,juguetes y vocalizaciones. María Luisa, Melissa, Berenice, Lucy, Silvia, Marisol, Ana, Norma, Cecilia, Itzel, Judith, Vianey, Azucena, Norma Verónica, Mercedes, Eloísa, Cinthya, Iraís, Juana y Rocío fueron las alumnas que escribieron lo siguiente:

Soy mujer hermosa, transparente como el agua
Soy mujer que alberga vida
Soy mujer de fortaleza, impenetrable y segura
Soy mujer libre
Soy mujer guerrera
Soy mujer con vida
Soy una creación de Dios
Soy mujer alegre
Soy mujer enamorada
Soy mujer mariposa porque puedo volar a pesar de la oscuridad
Soy mujer danzante
Soy lo que soy
Soy mujer libre
Soy mujer águila
Soy mujer segura de mí misma
Soy mujer de fortaleza
Soy la gota que bajó desde lo alto para inundar de conocimiento
Soy mujer de Dios
Soy la mujer guerrera

Foto: Cortesía de la autora.

Trabajamos también a partir de sus sueños y realizamos más ejercicios con haikús, mientras propusimos la incorporación de la improvisación musical en sus lecturas, mostrando el ludismo detrás un ejercicio tan íntimo como el de la escritura, para ejemplificar que la poesía también es un vehículo de liberación y empoderamiento colectivo y no únicamente un ejercicio subjetivo.

Cada texto escrito por las alumnas del taller mostró fortaleza y el ánimo por traspasar la soledad. Ese es otro valor de la escritura que podemos rescatar: compartir. Concluimos con las alumnas que para que esto ocurra, cada elemento es central en el sostén de una estructura: engarzar el hilo del lenguaje es el comienzo para tejer la libertad.

Tras este confrontativo ejercicio en Santiaguito, volvimos a la Ciudad de México, donde al día siguiente presentamos Maraña micro Fest, festival de improvisación de poesía y sonido, gestionado por diSONARE y Adriana Camacho, y que se llevó a cabo en Bucareli 69. Aquí se reunieron también más músicos y poetas, como Håvard Skaset, Amanda Irarrazabal, Devin Brahja Waldman, Roberto Tercero, Natalia Pérez Turner, Jerónimo Naranjo, Alina Maldonado, Julia Piastro, Robin Myers, Yunuen Díaz y Tim MacGabhann, donde con el transcurso de la noche, las voces y sonidos fueron entonando un mantra kinésico que culminó en una jam de urdimbre poética.

Esta maraña fue creciendo y creciendo hasta transmitirse por la señal de Radio Niágara, en otro acto performático de sesión acústica, que puede escucharse y verse —Radio Niágara es una señal tan potente que hasta se ve— aquí. Este pequeño grupo de colegas poetas y músicos comenzó a formarse por inercia y bondad, sumando más y más compañeras y compañeros artistas, inquietos por la imperante necesidad de reconocernos como amigos y creadores en libertad. Hemos comenzado un rizoma, que volveremos a activar y al que tú lector/a podrás sumarte.

Foto: Rafael Arriaga Zazueta | diSONARE   

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1 reinserta.org

Archivo | Feminismo y poéticas documentales: Anne Waldman Parte I, por Lucía Hinojosa

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Zazil Collins es autora de los libros Junkie de nada (Lenguaraz), No todas las islas (Conaculta-Instituto Sudcaliforniano de Cultura), El corazón, tan cerca de la boca (Mantarraya-Abismos), Sipofene (La tinta del silencio) y Pink (The Ofi Press). Es curadora musical y locutora; coeditora del proyecto bilingüe Músicos en la Ciudad de México/Musicians in Mexico City. Ganó el Premio Poesía en Voz Alta 2017 y el Premio ciudad de La Paz 2011.