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Sostener la escritura. A nuestra comunidad lectora


Por Tania Puente, en conversación con Pamela Ballesteros
Noviembre, 2019

“¿Quiénes sostienen la crítica de arte de esta ciudad? ¿Contamos con las condiciones para crear una lista de nombres? ¿Aún se escriben textos con la capacidad de cimbrar los efectos de una obra o práctica artística?”, preguntaba con oculta malicia la profesora de una clase de un programa de arte de una universidad austral. “Con el fin de la modernidad y la diseminación de visiones más plurales y transversales, resulta imposible juzgar una obra con las categorías que se utilizaban, digamos, durante los años sesenta o setenta…”.

Aunque aún hay quienes no se dan por aludidos, aquel modelo evaluativo o legitimador se probó, con el tiempo, obsoleto y cayó en desuso. Los autoritarismos de la opinión y las figuras pontificadoras van a la baja. Por su parte, frente a esos cambios, la escritura continuó, plantándose desde nuevos puntos de enunciación, cimbrando no solo los efectos de obras o prácticas particulares, sino sacudiendo y dislocando los modelos de la tradición en la cual se inscribe. En ese sentido, tal vez no sea del todo reprochable no poder enlistar un puñado de nombres cuando la producción textual no ha detenido su flujo. La insistencia en y de la escritura ya no se yergue como un parámetro, sino como un acompañamiento: fertilizante crítico que increpa, cuestiona, expande e imagina. La escritura persiste, a pesar de todo.

Sostener la escritura sobre arte requiere no solo de la red que la abraza, integrada por todas las personas vinculas a la actividad artística, crítica, curatorial, lectora y de gestión, entusiastas de discusiones prolongadas que abonan al pensamiento y a la creación, sino también de condiciones materiales que sustenten las labores intelectuales de forma justa y digna. En el mismo tenor de los llamamientos realizados por medios culturales especializados1 del país ante la crisis económica presente, GASTV pide nuestra ayuda para mantenerse en funcionamiento, acompañándose de aquella red colectiva, a través de una subasta.

En un impulso colectivo, motorizado principalmente por artistas partícipes de la revista fue que surgió la idea de la subasta. A partir de esta propuesta, se reunió un grupo de artistas cuya relación profesional ha continuado desde hace tiempo y que no es ajeno a los problemas económicos que aquejan el trabajo editorial. Agradecemos la generosidad de Alan Sierra, Alonso Cedillo, Claudia Luna, Christian Camacho, Jerónimo Rüedi, Lucía Hinojosa, Lucía Vidales, Marco Rountree, Néstor Jiménez, Sonia Madrigal y Verónica Gerber Bicecci por su donación e invaluable apoyo para este evento.

Ante la emergencia, estas acciones enfatizan que el arte y la producción local están dispuestas a apoyar a los proyectos editoriales significativos para su comunidad. A su vez, se ejecuta una doble operación con respecto a la cercanía con los objetos artísticos: si bien hay una capa de lectura y de sentido abordada desde los textos, con la subasta se abre la posibilidad de acercarse a las obras desde una cotidianidad física: un acompañarse con las piezas, aprender a estar cerca y a habitar con sus sentidos. En su artículo “Bajar los cuadros, subir los plasmas”,2 Viviana Usubiaga y Marisa Baldasarre hablan de cómo se han modificado las relaciones con el arte, su presencia en hogares de clase media y cómo ésta ha sido reemplazada por bienes tecnológicos de lujo y otros objetos de “distinción”. Tal vez, como proponen las autoras, sea momento de recuperar esa práctica, encararla ya no desde la legitimación, sino desde la experiencia.

En la búsqueda por esas experiencias, por esas instancias del compartir y poner en común saberes y modos de hacer, el trabajo editorial se muestra comprometido con brindar una visión transversal, nutrida, cercana, significativa: Sin medios especializados, ¿desde dónde se sostendrá la reflexión y conversación sobre arte contemporáneo en México? Si nos preguntamos esto, es posible poner en valor el trabajo colectivo que se realiza y el por qué es necesario que sea sostenido por todos los miembros de esta comunidad.

GASTV es una revista digital de divulgación, difusión y discusión que acompaña a través de la escritura la actividad artística contemporánea en México. Estos acompañamientos abarcan reseñas de exposiciones, columnas de opinión, visitas a estudio —cuya intención reside en compartir un acercamiento mucho más directo con la producción de cada artista— entrevistas y otros formatos de diálogo que han trascendido el formato digital, como los Conversatorios.

Las discusiones suscitadas en los artículos de GASTV a lo largo de su existencia no solo se acotan a hablar sobre exposiciones u obras, sino que también contribuyen a la generación de una esfera pública, especializada y crítica, en torno a circunstancias y relaciones que se gestan y desarrollan, principalmente, en el sector artístico mexicano. Bajo esta idea, GASTV se asume como una publicación beligerante. Un ejemplo contundente de estos acompañamientos es el caso de Capítulo 3000, en donde se habilitó un espacio de reflexión y manifestación de condiciones dignas laborales para los trabajadores del arte.

Así mismo, la revista se ha propuesto como una plataforma en la que conviven autoras y autores con largas trayectorias y nuevas voces que se unen a la conversación, visiones que diversifican y cuestionan el statu quo del arte.

Frente al panorama desplegado hasta aquí, hay algo que nos es significativo en lo que hacemos, por eso se sigue publicando e insistiendo. Hay que hablar de la práctica artística actual, así como enunciar y cuestionar su actividad. Con ello, será posible articular archivos sobre nuestro contexto.

En la red que se teje entre agentes culturales, la comunidad lectora no es fibra pasiva dentro de la composición. Hay una exigencia de compromiso, correspondida con circulaciones y retroalimentaciones. Este tipo de convocatorias instan a un involucramiento mucho más significativo. La pluralidad solo es posible si la discusión se vuelve común.

La subasta representa el primer apoyo económico público más importante para la revista. Cada pieza partirá de un precio de salida accesible, y con los recursos recaudados se logrará la concreción de acciones como la renovación del sitio web, la continua cobertura de contenidos y pagos puntuales al equipo editorial.

La cita es el próximo sábado 30 de noviembre de 2019, 17:30 hrs. en Recinto Escadón (Cda. La Paz 15, Escandón, CDMX).

Descarga el catálogo de obra.

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Foto: Land Waste The, de Lucía Hinojosa | Cortesía de la artista.

1 Como lo enunciaron también revistas colegas como La Tempestad y Terremoto.

2 Marisa Baldasarre y Viviana Usubiaga, “Bajar los cuadros, subir los plasmas” en Anfibia, abril 2018. Disponible aquí.