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Rumbo al IV Conversatorio | Arte contemporáneo y relación pedagógica, por Taniel Morales


Por Taniel Morales | Agosto, 2015

Vivimos en un momento peculiar (como todo presente). Habitamos en el confín de la Historia como metarelato único que le da sentido al mundo.

Asistimos, no ya, a la necesidad de encontrar nuevas narrativas (que ya proliferan), sino en el arduo trabajo de transitar de una a otra, sin jerarquizar.

Coexisten paradigmas diferentes en todas las esferas de actividad humana. En el caso del arte, distingo [1] por lo menos tres maneras diferentes de pensarlo: Arte formal [2], club de Tobby [3] y el arte contemporáneo [4].

Centro-periferia como ejercicio perverso del poder, cuando no directamente sometimiento. En lo geográfico [5], en lo ideológico, en lo económico, en las formas identitarias, en el género, en el oficio, en lo epistémico. La lógica centro-periferia reproducida en nuestros haceres: técnica sobre idea, objeto sobre proceso, identidad sobre sentido, autor sobre lector. Oficio y utilidad sobre vivencia, personalidad sobre discurso. Objeto sobre sujeto. Economía sobre vida.

Crisis ecológica, crisis económica, devaluación del valor de la vida y una presencia del cuerpo como objeto y signo del poder.

Devaluación de la palabra. Transformación del sentido en valor promocional, de la identidad en producto comercial/cultural. Relaciones instrumentales. Dominio de nuestros deseos y el término “éxito” como premio de consolación por aceptar la esclavitud.

Guerra civil, pérdida de las garantías, impunidad cínica, corrupción leída como valor, cuerpo como signo mediático donde se anuncia la violencia. Racismo, clasismo, machismo. Colonialismo desarrollado.

Aguas Blancas, Muertas de Juárez, Acteal, Atenco, ABC, Ayotzinapa, Apatzingan, Rubén Espinoza, Nadia Vera y los otros 180,000 asesinados en esta dictadura.

El drama es no estar conforme. Haber sufrido una imposibilidad. Reconocerse resiliente.

El que todo gesto pueda ser normalizado por la cultura dominante, que todo discurso pueda ser desinfectado de sentido mediante el enquistamiento que resulta de ser transformado en producto (comercial, cultural, ideológico, artístico, epistémico).

Reconocernos consumidores y no productores (de salud, transporte, alimentación, saber, economía).

Que no nos pongamos de acuerdo ni siquiera en el significado de las palabras, que pensemos que no estamos de acuerdo cuando decimos lo mismo, o que estamos de acuerdo cuando en realidad nos referimos a cosas diferentes.

Que nuestra ideología moderna se encuentre a un nivel tan profundo que nos resulta invisible, que nuestra mente normalice y naturalice sin criterios críticos.

Que no sepamos transitar de contexto.

El drama es que depende de los que estamos vivos el cambiar el orden del mundo. El melodrama es estetizar este drama.

Lo pedagógico es un territorio extenso, una actividad presente en toda forma de vida, y si tomamos en serio las teorías de campos mórficos, en toda presencia en el multiverso.

Pero centrándonos en lo humano, reducir “lo pedagógico” a lo que hoy llamamos “educación” y “escuela”, es una naturalización que niega por lo menos 600,000 años y la mayoría de las formas de entender el mundo de la historia humana a favor de la del hommo-derno.

La modernidad, llamada también colonialismo, se distingue de otras formas históricas de dominación por ser una práctica epistemicida. De ahí que sea tan importante abrir espacios para repensar nuestras prácticas y poder revisar nuestra ideología naturalizada.

La relación pedagógica es una de las tres relaciones “cara a cara” en las que Enrique Dussell define la proximidad. La proximidad es una burbuja espaciotemporal donde puede tener lugar la relación sujeto-sujeto [6]. Las otras categorías de relación sujeto-sujeto además de la pedagógica, son la erótica, cuyo fin es la creación de vida y en sí todo evento creativo, y la relación política, entre iguales para negociar y llegar a acuerdos.

La relación pedagógica se establece cuando hay un desequilibrio entre los sujetos que lleva a una transformación entre ambos.

La relación pedagógica transforma a los sujetos [7]. Y es en relación a esta transformación que se pueden definir las prácticas llamadas educación formal y educación no formal.

La educación formal “forma” al estudiante. Es decir, parte de un modelo de egreso [8], lo que el alumno debe llegar a ser una vez transitado por el proceso educativo. Ese modelo responde a una serie de características y necesidades que describen una manera de entender el mundo. El alumno es moldeado para representar a una institución [9]. El alumno es convertido en una interfaz de una idea instituida socialmente: el médico es la interfaz de la medicina, el abogado de las leyes y el artista moldeado en una escuela, es la interfaz de la idea de arte [10].

Dentro del espacio de la educación formal, definida en estos términos además de las escuelas reconocidas, existen múltiples espacios de aprendizaje, como la llamada educación informal, que aunque tiene los mismos fines y muchas veces las mismas prácticas pedagógicas (objetivos, competencias, ejercicios, exámenes, trabajos finales, etc), no tiene un reconocimiento “oficial”.

Por otro lado, la educación no formal, es un espacio de investigación del propio estudiante para generar sus propios sentidos y urgencias. En este tipo de educación no hay un perfil de egreso porque cada alumno se desarrolla personalmente.

La educación no formal también tiene muchos formatos diferentes. Desde los grupos de libre aprendizaje y estudio a los talleres libres. La universidad libre y la pluriversidad.

La llamada desescolarización, por ejemplo, yo la ubico como una práctica que tiene como centro revisar lo que la propia escuela ha naturalizado en nosotros: entender que la escuela, además de enseñarnos lo que se supone tiene que enseñarnos, nos enseña cómo vincularnos con los otros y la idea de mundo. En la escuela aprendemos el machismo, el racismo y el clasismo. Desarrollamos nuestra personalidad como fachada social y nos naturalizan que el fin de la vida es ser exitoso, pensamiento instrumental [11]. La desescolarización es una práctica emancipatoria [12].

Las escuelas, instituciones escolares, no son por sí mismas formales o no formales. Depende de cómo se relacione el alumno con su propia formación lo que divide las prácticas. Por supuesto que algunos mecanismos escolares contribuyen a lo formal o a lo no formal.

Es importante darnos cuenta que la educación formal y no formal, al tener objetivos tan diferentes, no compiten entre sí. Son falsos antagonistas.

El problema radica en el control de los espacios (el espacio público como tablero de poder). La educación (formal y no formal) es un práctica social [13]. En nuestra sociedad no existen espacios para los fines de la educación no formal, por ello es que en la escuela (naturalmente centrada en la educación formal) se emprendan procesos desescolares [14].

Yo encuentro un paralelismo delicioso entre la idea de arte contemporáneo [15] y la educación no formal. Paralelismo que se centra en la transformación personal, social y/o ambiental a través de prácticas críticas.
En esa semejanza, automáticamente se emparentan el arte moderno con la educación formal, por ser el objeto [16] justificación de la práctica.

Otro tema interesante es revisar desde las categoría de las relaciones sujeto-sujeto de la filosofía de la liberación, la relación que se establece entre el autor y el público.

La relación existente se centra en el modelo moderno de relación sujeto-objeto, convirtiendo en espectador al público y con ello separando la posibilidad de interactuar cara a cara.

Una relación erótica tendría como estrategia incorporar al acto creativo al espectador, convirtiéndolo en autor o realizador de la pieza, práctica muy usada en el arte participativo. Sin embargo, esta forma de arte, en vez de emancipar al público, lo niega. En el fondo postula que como el único papel digno en el arte es ser autor, entonces debemos darle la autoría al público, creando con ese mecanismo más jerarquía autoral (el público realiza la obra, pero el autor es el artista que convoca… ¿o el curador que selecciona la obra?)

La relación política es un tema que nos da luz en la diferencia entre el arte político y el arte que como tema tiene lo político. La política en el arte está en la relación que se establece entre los participantes del proceso social del arte.

La relación pedagógica, parte del desequilibrio para llevar a cabo una transformación. Pienso en el modelo de arte participativo y de talleres no formales como dos espacios de relación social prácticamente indiferenciados.

El aprendizaje es una práctica muy particular que está presente en todas las formas de actividad humana. La escuela es una metainstitución. Por ello es que es tan necesario construir nuevos espacios pedagógicos si es que queremos trabajar en la transformación de nuestra idea de realidad.

1. A título personal. Es decir, seguro que hay mejores maneras de explicarnos el arte actualmente, pero para los términos de este escrito, esta manera de pensarlo me sirve. Cabe aclarar que estas tres formas de pensar el arte son falsos antagonistas, ninguno es mejor que otro, el problema es que se estudian en los mismos espacios, compiten por las mismas becas y nichos económicos y se socializan en los mismos lugares.

2. Equivalente al arte moderno, trabajo creativo enfocado en la creación de formas, dominio del material a través de técnicas, centrado en el pensamiento estético poético.

3. Arte como actividad centrada en la creación de objetos y formas de vida en las que se definen las identidades. Este tipo de arte existe en todos los estratos de la sociedad, no solo en los museos, galerías, foros y espacios “culturales” y demás medios que representan a las clases dominantes, sino en todas las clases sociales. El arte como identidad trabaja la fachada de los sujetos como signo de comunicación social y posicionamiento jerárquico.

4. “Arte contemporáneo” como una sola unidad semántica, no como el arte actual. No necesariamente todo lo que se nombra “arte contemporáneo” es arte contemporáneo. Es decir, hay una definición de lo que es “arte contemporáneo” desde el paradigma del arte moderno-formal y también desde el espacio político de la lucha de identidades del paradigma del club de Tobby. Así, “Arte contemporáneo” sería una práctica transestética que se presenta en varios sabores. Hay un arte contemporáneo como espacio de pensamiento crítico (paralelo a la escuela crítica) que revisa y dialoga desde el espacio del poder (arte contemporáneo crítico) y otro que replantea sus términos, su función y sus prácticas desde la periferia (arte contemporáneo decolonial).

5. Jerarquía a muchas escalas: continentes, países, ciudades, barrios, calles, casas, cuartos. Geografía (o cuerpografía) en nuestro propio cuerpo: mente-espíritu-carne, cabeza-tronco-extremidades, lado derecho-lado izquierdo.

6. La relación sujeto-sujeto es la respuesta decolonial a la relación sujeto-objeto, central en la filosofía moderna.

7. Reduciendo lo pedagógico a lo escolar se tiene el control de la transformación de la población.

8. En algunos casos también de un modelo de ingreso, asegurando un control de los estudiantes.

9. Por institución me refiero a ideas y procederes que rigen rubros enteros del hacer social, como el transporte, la salud, la economía, el arte, no en sí a las figuras jurídicas llamadas “institución”.

10. Aunque esa idea de arte se centre en la negación de las formas del arte anterior. En simular crisis y rupturas. ¿Hasta qué punto esta búsqueda de crisis que permitan cumplir con la idea instituida de rompimiento, usa las crisis sociales como plataformas para acentuar su ruptura simulada?

11. Es sospechoso lo naturalizado que tenemos que unx se debe dedicar como profesión a lo que a unx le sale mejor… es decir, calificamos nuestras posibilidades de desarrollo con fines trazados por la moral económica.

12. Se podría pensar que la educación formal e informal son prácticas instrumentales y la educación no formal epistémica, ya que tiene como fin replantearnos el orden del mundo y de nosotros en él.

13.  El mundo es inabarcable y la vida un gran misterio. Ante nuestra incacidad de relacionarnos directamente con eso que pensamos existe allá afuera, creamos la “realidad”. La realidad es una representación de lo insondable. Esta representación toma la forma de palabra, objeto y acción. Todo objeto y toda actividad representa el mundo. El conocimiento es una representación colectiva (¿qué palabra tenemos que inventar para referirnos a la representación personal?). Al “hacer” materializamos nuestras representaciones. Todo “hacer” colectivo es “trabajo” (¿qué palabra tenemos que inventar para referirnos al hacer personal?)

14. En nuestra sociedad no existen espacios para el desarrollo personal fuera de los esquemas trazados por el orden social, por ello es entendible que en el espacio del arte (arte moderno) se haya desarrollado una actividad diferente llamada arte contemporáneo.

15. Definido en los paradigmas de la nota #4

16. Objeto de arte o transmisión de técnicas e información.

Foto: Taller Poesía en exceso Faro de Oriente.

Con el fin de enriquecer la discusión del IV Conversatorio de GASTV : “La educación artística en México: problemáticas y alternativas” se sugiere leer:

Entrevista a un desescolarizado (que prefiere mantenerse en el anonimato) por Aline Hernández

Este encuentro tendrá lugar el próximo martes 25 de agosto en MUCA Roma, bajo el título a las 19:30 horas.

taniel

Taniel Morales (México, 1970) lleva doce años dando un taller de arte contemporáneo (el taller práctico de teoría) en el Faro de Oriente y la central del Pueblo. Éste es un taller que se inscribe en la desescoilarización y la educación no formal y se centra en la plástica social, las estrategias de arte contemporáneo, los proceso y el cuerpo. Este taller lo ha replicado —aunque por sus características nunca es ni siquiera parecido— en la Escuela Nacional de pintura, grabado y escultura La Esmeralda, Soma y la Uva, entre muchos otros lugares de artes visuales. Asimismo, también tiene un proyecto de universidad libre en la ciudad de México (la Pluriversidad Internacional de México) con un grupo llamado CLAP CLAP, salido de Boomerang.