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Piña para la niña. Simulacros de inclusión, por Paola Eguiluz


Julio, 2017

“Las relaciones que yo querría transformar pueden ser, o bien relaciones en las que me siento víctima, o bien relaciones en las que me siento causante.”

Andrea Fraser

Las exposiciones son el momento en el que se hacen públicas las negociaciones entre las distintas agencias que componen el circuito del arte. Son el lugar donde se despliegan y visibilizan nuevos sistemas discursivos. El pasado 13 de julio se inauguró Recomendaciones mínimas para caminar de espaldas en Ex Teresa Arte Actual, la exhibición de egreso de la generación 2013-2017 de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, curada por Fabiola Iza y David Miranda.

Con un grupo tan numeroso, tratándose de una licenciatura en Artes Visuales, es inevitable no pensar en el futuro profesional de los 74 alumnos que lo integran. Como es bien sabido, la situación laboral en el país es compleja y en el caso del sector cultural, no es nada alentadora. Después de recorrer la muestra, hago el ejercicio de visualizar —de la manera más optimista— los empleos que podrían tener las 36 egresadas de esta generación. Las concibo como artistas, curadoras, gestoras culturales, docentes, investigadoras, administrativas, editoras, diseñadoras, fotógrafas, restauradoras, periodistas culturales o funcionarias públicas.

¿Y por qué pensar sólo en las mujeres? Recientemente se publicaron un par de textos donde se aborda el tema de la igualdad de género en el arte. El primero, Dominio femenino en la gestión del Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU[1], nos ofrece una lista de las mujeres liderando distintas instituciones culturales estadounidenses, ya sea como curadoras, directoras o investigadoras, y que en cierta medida se vincula con el estudio Presencia de mujeres y hombres en la UNAM: una radiografía, realizado cada tres años por la Secretaría de Igualdad del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El boletín ¿Quiénes exponen en los museos de la UNAM?, que se desprende de dicha investigación, señala la escasa cantidad de obras de artistas mujeres en las colecciones universitarias y su baja presencia en exhibiciones temporales. El indicativo más favorable fue en el ámbito de la curaduría. Hay más mujeres curando muestras en lugar de participar con obras. Si bien este dato fue celebrado en las redes sociales por gente involucrada en el medio del arte, también fue el detonante de una serie de ataques en Facebook. Los comentarios, en su mayoría escritos por hombres, señalaban la responsabilidad de las mujeres hacia el trabajo de las artistas, de ser culpables por no invitarlas a las exposiciones que curan y de no programarlas en los museos que administran.

Las cosas no son tan simples como las hacen ver. Sería ingenuo creer que todo se trata de una falta de voluntad por parte de las curadoras. Parecen olvidar cómo opera el mundo laboral en general, la importancia de las relaciones públicas y los contactos en el medio. En el arte, es fundamental conocer y darse a conocer. Las dinámicas sociales acontecidas fuera del espacio expositivo son más eficaces que presentarse con una carpeta de trabajo en un museo.

Hay artistas (hombres) que vemos a lo largo del año en al menos cuatro exposiciones distintas, tanto en espacios institucionalizados como independientes. No es que no existan suficientes propuestas interesantes de mujeres, quizá una de las causas de estas omisiones sea la producción de curadurías al vapor. Al no realizar investigaciones profundas, visitas de estudio, convocatorias abiertas o revisiones de portafolios, terminan por invitar únicamente a los amigos conocidos en alguna reunión. Estos artistas van adquiriendo reconocimiento, construyendo trayectoria y son los que terminamos memorizando sus nombres antes de acercarnos a su trabajo.

Reconozco que mis argumentos son empíricos. No tengo números ni sé de estudios que sustenten cómo y por qué el trabajo de los artistas hombres sigue siendo más visible que el de las mujeres. Todo lo anterior es una de tantas hipótesis que varias colegas y yo nos hemos planteado en charlas informales. Tampoco voy a negar que el “compadrazgo” no se da hacia este lado de la moneda, pero sin duda sigue siendo en menor medida. De lo que sí puedo hablar con cifras en mano, es sobre los dos nuevos programas de formación en curaduría y en crítica de arte que hay en México, donde la cantidad de mujeres es igual o superior a la de los hombres:

Fuente: Instituto de Liderazgo en Museos.

Fuente: Proyecto Siqueiros-La Tallera

Si bien los datos son alentadores, aún no se reflejan en la práctica. No veo exposiciones, publicaciones, coloquios, programas públicos y un largo etcétera realizados de principio a fin únicamente por mujeres y sin que la etiqueta de género esté de por medio. Lo insólito de realizar un actividad de esa manera sería asumirla como una práctica normalizada y no leerla como una extravagancia o un desafío a los privilegios de los que administran el concepto de arte.

No se trata de reducir el tema a una cuestión de cuotas de género, donde el eterno debate sea lo cuantitativo sobre lo cualitativo. Es innegable, los hombres siguen ocupando la mayoría de los cargos de toma de decisiones en el arte. Enunciar las desigualdades es sólo el principio, los recientes textos e iniciativas como #MuseosFeministas de Violeta Horcastias, en colaboración con el CIEG, son gestos que incitan a la reflexión, al ejercicio crítico y a la toma de acciones. Ojalá las 36 graduadas de La Esmeralda operen en un sistema más equitativo porque, ¿verdad que el arte es un buen lugar para empezar a ser incluyentes?

Foto: Paola Eguiluz.

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[1]  Dominio femenino en la gestión del Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU, en Arteinformado, disponible aquí.

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Paola Eguiluz (Ecatepec, 1986) es artista, curadora e historiadora del arte. Estudió Artes Visuales en la Universidad Autónoma de Querétaro y la maestría en Historia del Arte (Estudios Curatoriales), UNAM. Actualmente es coordinadora de exposiciones y actividades de formación en Local 21. Espacios Alternativos de Arte.