Arte

Opinión | Un tema moral moderno, decorar el agujero


Por Pamela Ballesteros | Mayo, 2017

Un tema moral moderno, decorar el agujero, tercera exposición individual de Jorge Satorre, parte de la historia del terreno en el que actualmente se ubica galería LABOR, en su aproximación, las piezas develan una cadena de interpretaciones.

El ejercicio se enfoca en las alteraciones que el jardín de la casa ha tenido bajo sus distintos ocupantes. De acuerdo a la investigación del artista, durante las adquisiciones e intervenciones del espacio el perímetro del jardín quedó reducido a su emplazamiento actual. Bajo este contexto, una porción de éste fue cavado y del agujero se obtuvo un vaciado de cemento, escultura amorfa removida al interior de la galería como una pugna entre naturaleza y arquitectura que reivindica la condición original del jardín al prolongar nuevamente su extensión.

Tanto la escultura como el fondo de tierra descubierto están intervenidos con motivos orgánicos como hojas y flores, patrones marcados con sellos resultado de la fundición de los picos y palas utilizados durante la excavación. Acción en la que Satorre traslada elementos decorativos formales de una fachada a un agujero y hace ceder una herramienta de carácter funcional a uno decorativo.

Por otro lado, se muestra una serie de dibujos que retratan detalles del entorno de la galería así como escenas del taller de fundición. Aunque parecieran ser registros del proceso de producción y tienen un punto documental, guardan elementos ficticios —relación entre trabajo, seducción y letargo— que guiñan a la serie de pinturas “Before” and “After” de William Hogarth.

Los dibujos hacen choque con la escultura en términos formales, de sentido y fragilidad. Mientras el vaciado en cemento descansa en el suelo, las ilustraciones en grafito y papel revolución se distribuyen en las paredes sin protección, sujetas únicamente con imanes metálicos. Éstos, provienen de un trabajo anterior que Satorre realizó en Ecuador, país en donde supo de la creencia que dicta que al cortar el filo de herramientas de trabajo, ponerlo al rojo vivo y remojarlo en un vaso de agua, el líquido absorbe las propiedades de la herramienta adquiriendo un poder medicinal que resuelve problemas de cualquier índole. Acto que sirve directamente al trabajador, al igual que cavar la tierra, el oficio va hacia adentro.

El conjunto de significados, la acción y estética antropológica me recuerda a su proyecto Usted me dijo que los artistas tienen pacto con el diablo, en el que Satorre se vinculó una vez más con el gremio campesino de una comunidad rural. En esta línea, su atención se centra en observar escalas, es decir, cuando el trabajador o artesano se convierten en productores anónimos cuyos objetos terminan funcionando a un sistema o pensamiento mayor.

Esta oscilación de escalas es una constante en su práctica, en la que Jorge Satorre se involucra en distintos niveles de trabajo cuestionando al mismo tiempo su posición como emisor de narrativas. En este trabajo se concilia, cava el agujero como introspección en la que desentierra y regresa a su oficio de ilustración al tiempo que propone una dinámica más espontánea. Sabe bien que cavar no es una acción que encaje en una galería de arte: Invertir esfuerzo en abrir un hueco y alterar el espacio de exhibición en donde el producto de la energía invertida es ambiguo.

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Foto: Daniela Uribe | Cortesía LABOR y del artista.