Arte

Opinión | Apuntes sobre la tercera edición de Material Art Fair


Por Emmanuel Boldo / @emanuelboldo | Febrero, 2016

En medio de un caótico laberinto diseñado por el estudio de arquitectura APRDELESP para albergar Material Art Fair, fue inevitable pensar en el desenfrenado impulso creativo que reunió a un sector de la industria del arte contemporáneo en este evento social, sin complicaciones, rentable, adecuado a los estandares del mercado internacional; pero presentado de una manera cercana, casi amable con el visitante promedio. Una alternativa apreciada por aquellos que están cansados del inamovible sistema de comercialización de las plataformas consolidadas, que da oportunidad de echar un vistazo a las prácticas emergentes y que resulta accesible para coleccionistas en ciernes.

Visitar Material Art Fair fue extraño porque se trata de un evidente modelo de negocio que resulta interesante por la manera en la que se desarrolla, una especie de fiesta permanente en la que de inmediato se siente la comunidad creativa de la escena mexicana del arte; repleta de galeristas, curadores, periodistas, y claro, artistas ansiosos por exponer el resultado de sus proyectos.

Por ejemplo, en el booth de KB Espacio para la cultura de Bogotá (Colombia), busca procesos que exploran la relación entre las prácticas análogas y la era digital, me encontré con los carteles Crying at the art fairReading Marx in business class y la publicación Art is our business, piezas de Juan Uribe que exploran la posibilidad de desafiar los preceptos sociales de la alta cultura a través de mensajes irónicos.

Mientras que Spinello Projects de Miami (EU), presentó la pieza I was a teenage revolutionary de Manny Prieres, un testimonio de la investigación continua del artista en la escena musical de finales de la década de los 70. Portadas desafiantes que comunican la turbulencia del pensamiento mundial, desde los cuales aborda la turbulencia del pensamiento social.

Por su parte, en Lambdalambdalambda de Pristina (Kosovo), tuvo lugar la exhibición individual de la artista Dardan Zhegrova con la pieza Your enthusiasm to tell a story. Una figura interactiva que invita al espectador a acurrucarse en su regazo y escuchar poemas de amor homosexual. Y la galería Ed Video Media Arts Centre de Ontario, Canada, mostró el audiovisual Beneath the Air de Jesi the Elder, inspirado en diarios de viaje y realizado en la técnica tradicional cuadro por cuadro. Y la galería Ed Video Media Arts Centre de Ontario (Canadá), mostró el audiovisual Beneath the Air de Jesi the Elder, inspirado en diarios de viaje y realizado en la técnica tradicional cuadro por cuadro.

El ecosistema ficticio que propone Material Art Fair no es más que un ambicioso reflejo de lo que sucede en ferias de otras latitudes, una respuesta inequívoca a las preferencias estéticas de un grupo específicos de consumidores. Lo que resulta visible en las galerías, proyectos y artistas seleccionados por el comité conformado por Willy Kautz, curador independiente (México); Attilia Fattori Franchini, curadora independiente (Londres); Stefan Benchoam, artista y co-fundador de Proyectos Ultravioleta (Guatemala); y Michael Clifton, co-fundador de la galería Clifton Benevento (Nueva York). Si bien, la selección es compleja y audaz, también es conformista, dominada por el introspectivo espíritu de la cultura juvenil, enfrascada en la nostalgia y notablemente interesada en lucir rebelde en los parámetros de lo políticamente correcto y empeñada en celebrar la autenticidad sin alejarse demasiado del frenético ritmo de las tendencias de consumo.

La tercera edición de Material Art Fair, se consolidó como el epítome de los círculos emergentes en la Ciudad de México, una oportunidad para hacer conexiones más allá de ganancias económicas. No obstante, también simboliza la categorización de lo espacios alternativos, un tipo de legitimación que nos obliga a pensar si en a futuro será necesario generar un contrapeso de Material Art Fair, pero por el momento, ¿quién necesita otra feria de arte?

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Foto: Tania Puente.