Música

Opinión | Tomorrow’s Modern Boxes


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Octubre, 2014

El 26 de septiembre de 2014, Thom Yorke publicó de manera sorpresiva su segundo disco solista, Tomorrow’s Modern Boxes, por el momento disponible únicamente en formato digital a través del protocolo BitTorrent. La práctica de publicar un disco sin anuncio previo, generando un buzz inmediato en los medios sin necesidad de una larga y cara campaña publicitaria, tuvo uno de sus primeros ejemplos en el disco In Rainbows de Radiohead, banda que lidera Yorke, y ha sido empleada por diversos artistas en años recientes, con resultados que van desde lo sublime (Beyoncé) hasta lo ridículo (U2). En respuesta al gimmick, esta reseña será escrita sin preparación previa, capturando nuestras opiniones mientras escuchamos los ocho temas del disco por primera vez.

“A Brain in a Bottle”, primer sencillo del disco, arranca con un desorientador beat en el cual predominan frecuencias graves que complementan la característica voz aguda del cantante. La producción de Nigel Godrich, hombre de confianza de Yorke, es poco sorprendente pero impecable. Aunque melódicamente no se trata de uno de los mejores temas de Yorke, se trata de un inicio potente y asertivo para el disco, en contraste con la discreción de su anterior disco solista, The Eraser.

El piano de “Guess Again!” le emparenta de inmediato con cortes de Radiohead como “Pyramid Song” o “Fog (Again)”, con una atmósfera lo-fi que sienta bien a la emotiva interpretación vocal. Un tema sencillo y efectivo.

Sintes análogos sientan la base para el tercer tema, “Interference”, oscuro y carente de percusiones. La voz de Yorke explora su rango medio, sonando aún más melancólica que de costumbre. El persistente riff de “The Mother Lode”, colocado sobre un palpitante bombo, hace de este tema uno de los más bailables de Tomorrow’s Modern Boxes, aunque su contenido melódico y armónico es más bien sombrío. Uno de los mejores cortes del disco. Sería interesante escuchar a Flea tocar esta línea de bajo sintetizado durante una próxima gira de Atoms for Peace.

“Truth Ray” regresa a la atmósfera inquietante de “Interference”, con armonías complejas y por momentos disonantes subyaciendo la voz de Yorke, quien parece cantar un rhythm and blues alienígena. Un tema situado en la línea que separa al pop de la vanguardia.

Una línea grave de secuencia regresa al disco a su vertiente más rítmica en “There Is No Ice (For My Drink)”, con la voz jadeante de Yorke convertida en un persistente sampleo de fondo. Música electrónica dance inteligente y provocativa, aunque su textura e instrumentación valen más que su escaso contenido melódico.

“Pink Section” es un breve interludio, con la voz de Yorke procesada electrónicamente hasta convertirse en un fantasmal gemido sobre el cual se escucha una melodía de piano que remite a las bandas sonoras de Trent Reznor.

El disco concluye con “Nose Grows Some”, una de las canciones mejor estructuradas del disco. Una interesante secuencia de acordes y una dulce melodía vocal demuestran que la obra de Yorke muchas veces alcanza cotas más interesantes cuando no se esfuerza tanto por innovar y se contenta con hacer una buena canción.

En conclusión, a primera escucha, Tomorrow’s Modern Boxes es un trabajo discreto y apreciable, que si bien no resulta apantallador, agradará a quienes se hayan tomado el tiempo de descubrir los sutiles encantos de trabajos previos de Yorke como The Eraser y King of Limbs.