Arte

Opinión | Teratología del efecto sanguijuela y los fantasmas en ESPAC


Por Alejandro Gómez Escorcia / @stalkkkkkker | Noviembre, 2015

En el V Conversatorio GASTV, Aline Hernández, quien forma parte de la Cooperativa Cráter Invertido, hizo mención del «efecto sanguijuela» para referirse de alguna manera a las prácticas que se insertan en un lugar, consiguen uno o varios objetivos específicos y luego se alejan sin dejar retribuciones. Una especie de estrategia oportunista que capitaliza los valores simbólicos o económicos de un otro para el beneficio propio.

Este sintagma retoma metafóricamente la figura de las sanguijuelas actuales y no las legendarias sanguijuelas medicinales. Es decir, se refiere más a aquellos anélidos hematófagos surgidos de la imparable contaminación de las aguas a lo largo de los tiempos que a aquellas especies de hirudíneos con propiedades curativas, prácticamente extintas.

El «efecto sanguijuela», contextualizado de esta manera, viene a ser un término compuesto que resulta útil para describir una de las capas de significado de la exposición Como fantasmas que vienen de las sombras… y en las sombras, se van, que se presenta desde el 30 de octubre en el Centro de Exposiciones de la Fundación ESPAC.

Curada por Juan Caloca y Andrés Villalobos, también integrantes de la Cooperativa Cráter Invertido, la colectiva tiene como centro la pieza Grutas, de Villalobos y Jonathan Miralda, una cueva realizada con estructuras de madera y cartón reciclado que también funciona como contendor de la mayoría de las obras presentadas.

El formato de la muestra pretende generar otro tipo de experiencia con el arte, donde las personas puedan deambular libremente por el espacio bajo una atmósfera sombría, musicalizada y sin textos curatoriales o declaraciones que puedan condicionar el recorrido de quienes la visitan. ¿En verdad se altera el encuentro con el arte si sólo apagamos las luces y nos introducimos en un laberinto con salidas de emergencia?

La exposición aborda los problemas de la representación desde las obras de los artistas invitados: el relacionado con el desdoblamiento de la mirada como ficción, distinguible en Are you nobody too? de Christian Camacho; la producción de realidad a través de mediatizaciones de las formas y la luz, como se ve en las instalaciones de Emiliano Rocha Minter y Daniel Steegman; y la ilusión del cuerpo, desplegada en Como es arriba es abajo de Mauricio Marcin y Despertando fantasmas de Cynthia Gutiérrez.

A modo de proyecto de exhibición, Como fantasmas… detona un conjunto de reflexiones sobre la configuración política de lo visible, sin embargo, si pensamos el proyecto en su totalidad, la muestra aparece como un síntoma de las condiciones de producción tanto de Cráter Invertido como de otras iniciativas etiquetadas como “independientes”. ¿Por qué los artistas jóvenes del circuito de arte contemporáneo de la ciudad de México participan tanto en espacios autogestivos como en plataformas públicas y privadas?

No hay que obviar las estrategias de supervivencia de los actores del campo cultural. Hoy en día, los colectivos y los artistas están en una encrucijada que pone en jaque los principios de sus discursos. Se ha vuelto prácticamente imposible escapar de las lógicas sociales y económicas que rigen al mundo occidental. ¿Por qué, entonces, sus posicionamientos no parten de las contradicciones propias del contexto presente? ¿Por qué se asumen desde un principio como oposición si sistemáticamente no lo son al operar como agencias de servicios artísticos?

Desde este punto de lectura, la muestra se vuelve parte del «efecto sanguijuela» al inaugurar el programa de arte emergente de una institución que busca consolidar la presencia de una colección privada. ¿De qué manera contribuyó esta exposición al desarrollo de sus auspiciadores? ¿Está aquí presente la «imaginación radical» que difunde la comunidad alrededor de Cráter Invertido?

En 1999, Cuauhtémoc Medina escribió Teratología de la comparación, un texto donde describe la obra de Eduardo Abaroa desde la dialéctica de lo monstruoso. Hoy vale la pena recuperar el término «teratología», que se refiere al tratado o estudio de los monstruos, para evaluar si estamos frente a uno y cuáles son sus rasgos principales. ¿Será Grutas la superficie viscosa de una sanguijuela mutante y no una cueva? ¿O será la materialización simbólica de un modo de existencia parasitario y enfermo?

Foto: Cortesía ESPAC.