Música

Opinión | Swans: La mugre y la furia


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Noviembre, 2014

El 1 de marzo de 2015 se presentará en la capital mexicana, dentro del marco del festival NRMAL, la veterana banda neoyorquina Swans. La noticia resulta emocionante, pues varios medios especializados consideran que se trata de la banda en vivo más potente en la escena del rock contemporáneo, pero el brillante momento actual que vive la agrupación dirigida por Michael Gira, en el escenario y en discos como The Seer (2012) y To Be Kind (2014), no es mas que el capítulo más reciente de una historia que se extiende a más de tres décadas de exploración y excelencia musical.

El primer capítulo de relevancia en esa historia es el disco debut de larga duración de Swans, Filth (1983), el cual acaba de ser remasterizado y reeditado en vinilo por Young God Records, alcanzando un sonido claro y potente que magnifica la brutalidad de su contenido. No es exagerado afirmar que Filth es uno de los discos más extremos que se hayan grabado dentro del contexto del rock, tan oscuro como su icónica portada (la fotografía de los dientes de un perro con cáncer en las encías).

Cuando fue publicado, Filth no sonaba como nada que hubiera sido publicado con anterioridad, y tampoco existen muchos trabajos posteriores que se le asemejen. Aunque en su momento se le categorizó como noise-rock, el cantante y líder Michael Gira resiente esa definición, afirmando que su música es demasiado disciplinada para considerarle ruido. El disco ha influido a una generación de músicos de heavy metal experimental (desde Neurosis hasta Tool), pero no suena a metal, y aunque las repetitivas bases rítmicas llevaron a algunos a categorizarlos como rock industrial, esa etiqueta tampoco es precisa. Los Swans que grabaron Filth eran una bestia sin precedentes.

Thurston Moore, líder de Sonic Youth, menciona que durante la gira Savage Blunder que emprendieron las dos bandas en 1982, “nos sentíamos como extraños en una comunidad de extraños. Nuestras bandas no le gustaban a nadie, así que Swans y Sonic Youth se volvieron muy unidos”, recordando también que “era típico que Swans ahuyentara al público por el volumen y la violencia de su sonido”.

La música densa y machacante del disco fue lograda por medio de una instrumentación inusual: dos bajos (Gira y Harry Crosby) y dos baterías (Roli Mosimann y Jonathan Kane) sientan brutales bases rítmicas sobre las cuales Gira ladra textos violentos y obsesivos, mientras el guitarrista Norman Westberg recubre todo con acordes distorsionados y plagados de feedback.

Los nueve cortes de Filth apenas si pueden llamarse canciones en el sentido convencional del término, más bien son estallidos intensos y expresivos, que empiezan tan abruptamente como terminan. Los textos de Gira se articulan en torno al concepto del poder y la opresión, reflejando su obsesión por temas como el sadismo y el fascismo.

Filth no es un disco accesible o fácil de abordar, pero es un trabajo monolítico y único que resultará interesante para quienes buscan sonidos extremos. Aquí podemos encontrar las semillas de ideas que Swans después articularían de manera brillante en sus obras maestras posteriores.