Música

Opinión | Ribot, Bennink, Ex, Anderson y Stewart: Jazz en el BESTIA


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Noviembre, 2014 

El 19 de noviembre dio inicio el segundo Festival BESTIA con un concierto de jazz e improvisación en el Teatro de la Ciudad. El evento estuvo dividido en tres segmentos, que gracias a la buena organización se sucedieron de manera casi ininterrumpida, ofreciendo perspectivas distintas y complementarias del jazz y la música experimental contemporánea.

Los primeros en presentarse fueron Ray Anderson y Bob Stewart, quienes bajo el nombre Heavy Metal Dúo exploran y explotan las sonoridades del trombón y la tuba. Herederos de la más rancia tradición del jazz (Stewart ha tocado, a lo largo de sus cuarenta años de carrera, con Gillespie, Mingus y Sonny Rollins, entre otros), estos músicos exhiben su virtuosismo a partir de la discreción, y suenan novedosos sin romper convenciones armónicas y rítmicas: sus piezas suelen componerse por líneas sencillas de carácter pentatónico, que se engarzan con sutileza y encanto.

Carismáticos, los músicos se dirigieron al público con bromas y anécdotas (por ejemplo, Stewart mencionó lo interesante que le resulta el uso de la tuba en la música banda, la cual descubrió en un restaurante mexicano en Nueva York) y se despidieron dejando un buen sabor de boca.

El gran crítico musical Piero Scaruffi, escribió en su lista de los mejores guitarristas en la historia “1. Jimi Hendrix, 2. Marc Ribot. Y luego, muy por detrás, los demás”. En su apabullante, epatante ejecución, Ribot pareció darle la razón a Scaruffi.

Con sólo una vieja guitarra acústica y un micrófono, Ribot transmite una sensación de tensión y hermetismo muy grande: se encorva tanto sobre su instrumento que su frente lo toca, y en ningún momento se dirigió al público, sólo saliendo de su ensimismamiento para mirar de soslayo un reloj de arena que colocó a su lado (el concierto terminó al agotarse la arena).

Su discurso sonoro carece de fluidez y articulación, pero lo que en otros sería un defecto es lo que lo hace grande. En sus ejecuciones pareciera estar arrancándose pedazos del alma, como si hiciera trozos la historia misma de su instrumento y los lanzara de una manera visceral e impredecible. Escuchamos blues, jazz, rock, música clásica y vanguardia, resignificados hasta resultar irreconocibles por momentos. Fue una de las más grandes ejecuciones de guitarra que he presenciado en directo.

El concierto concluyó con el dúo de los holandeses Han Bennink y Terrie Ex, lúdicos y ruidosos. Bennink, extraordinario percusionista, no permite que el banquillo de baterista limite su movilidad, pues recorre todo el escenario como un lobo, explorando la sonoridad del lugar mismo con su cuerpo. Terrie Ex, por su parte, es un compendio de técnicas extendidas para guitarra eléctrica. Además de hacer armónicos artificiales y tapping con los dedos, Ex toca su guitarra con una baqueta, con una taza de café e incluso frota el cabezal contra el escenario, haciendo resonar al teatro en su totalidad, todo eso con el entusiasmo de un adolescente.

En apenas dos horas, uno de los actos del segundo BESTIA Festival nos permitió escuchar algo de la música más avanzada que se está creando en la actualidad.