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Raqs Media Collective en una entrevista involuntaria, por Sandra Sánchez


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Marzo, 2015

El mundo exige garantías de acciones que se validan en punto final, en entregas de indicadores y objetivos cumplidos. Ante la rigidez, el arte. Generar juego en vez de conclusión anticipada. No digo que sea fácil, si lo llevamos a planos afectivos es “mejor” jurar amor eterno que amor en tiempo presente. La promesa siempre gana ante lo factible. Raqs Media Collective propone otro camino. Integrado por Jeebesh Bagchi, Monica Narula y Shuddhabrata Sengupta, el colectivo transita diluyendo fronteras, desdibujando el activismo, el ensayo académico y la práctica artística. El objetivo es proponer nuevos imaginarios políticos donde la fatalidad de la globalización se asuma lejos de la melancolía, abriendo el portal al diálogo y a la acción.

Recientemente se inauguró la exposición ¡Es posible porque es posible! en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MuAC). Como parte de dicho acontecimiento, el pasado jueves 5 de marzo, el colectivo dialogó sobre su obra con el público interesado. La conversación que se entabló con los asistentes abrió la cúpula del artista como centro dador de verdad, conduciendo el punto de fuga a las necesidades que cada localidad tiene, a sus preocupaciones y dolores. Intentando seguir el tono de la práctica del colectivo, RAQS significa “Rarely Asqued Questions”, a continuación presentamos algunas de las preguntas que los asistentes a la charla del MuAC hicieron. La traducción es una mezcla entre la traducción simultánea al español, que corrió a cargo de Sofía Olascoaga, y algunos matices de quien escribe esta nota. ¡Disfruten!

01—En el texto Maravillosa Incertidumbre, que leímos en el contexto del Seminario sobre Investigación Artística impartido en este museo, ustedes sostienen que están cansados de que las epistemologías generen certeza, apostando más por una epistemología que conduzca a la incertidumbre. En su charla hablaron mucho sobre el tiempo. Entonces, me gustaría saber, ¿qué cruce hay entre sus concepciones del tiempo y la epistemología de la incertidumbre?

Shuddhabrata: Esto de lo que hablamos tiene que ver con una impaciencia relacionada con la incertidumbre, pareciera que en esta impaciencia lo que sucede, pasa una sola vez y nunca más. En realidad, en la ciudad en la que nosotros vivimos, parecida a la suya, la sensación es que el tiempo se está cayendo siempre; uno está transitando entre siglos, entre momentos y no hay una sola noción de tiempo. En una exposición en la que participamos, que sucedió aquí en México, que se llamó Espectro Rojo, expusimos El atento comunista, una pieza que revisitaba la forma de escritura que hay en los manifiestos, hay una parte en esa escritura que dice que no se debe apostar ni por flecha ni por el boomerang. Esa es la actitud que nos gusta encarnar, no ser ni la flecha ni el boomerang del tiempo.  Es una invitación a que todos nos concibamos como viajeros en el tiempo, en ese sentido el futuro no es ahora.

Monica: La sensación de que hay diferentes pliegues en el tiempo no tiene que ver con una ubicación geográfica específica, sino con algo que nos atraviesa constantemente. Cuando mostrábamos estas redes o dibujos de las conversaciones, indicábamos el registro de una superficie, cuando en realidad hay algo mucho más profundo que está sucediendo y apenas vemos la parte de encima. Lo que nosotros tratamos de decir en el texto al que te refieres, Maravillosa Incertidumbre, es cómo en nombre de las cosas de las que estamos seguros, en nombre de las certezas, es que suceden las cosas más atroces. En realidad, lo que emerge está en ese espacio en donde no sabemos, en el espacio de lo que es posible. Estamos en una superficie, hablamos de las computadoras, pero hay algo que está pasando en términos más profundos y no acabamos de entender. Sabemos ya que toda noción de tiempo es una construcción, eso no quita que percibamos las cosas de manera similar, al tiempo que diferentes y únicas; todos nos enamoramos pero cada quien tiene su historia de amor de manera particular y especial. En realidad es en ese espacio entre la certidumbre y la incertidumbre donde pueden suceder cosas. Sabemos que mañana va a suceder, pero no sabemos al 100% que sucederá. Hay una dimensión que siempre se mantiene abierta.

Jeebesh: En 1921, 1922, hay una frase que vienen del socialismo, que afirma que en él no habrá ningún tipo de accidente, desaparecerán los accidentes. En realidad nosotros pensamos en la posibilidad de estar y de ser en accidente; eso significa una especie de poética de la incertidumbre. En esa condición es donde es posible el arte, el amor, la política, la poesía. De otra forma sería como una pelea arreglada.

Shuddhabrata: Sólo quiero añadir una cosa más, en el texto del que hablas hay una parte que habla de las cartas que Don Quijote le escribe a Dulcinea, que es alguien a quien no conoce. Dulcinea es la amante de Don Quijote, pero Dulcinea no sabe que es la amante de Don Quijote. Ni siquiera sabe si existe; sin embargo, Don Quijote le escribe estas cartas y cuando se las da a Sancho Panza para que se las lleve, Sancho le pregunta que a donde se las lleva, si ni siquiera tiene una dirección. Don Quijote le responde que no es su trabajo saber a dónde llevarlas. En ese sentido nosotros como artistas hacemos eso, nosotros seríamos Don Quijotes escribiendo cartas a ustedes, que son las Dulcineas, aunque ni siquiera sepamos quiénes son y si vendrán a ver la exposición. De alguna manera es entre esa esperanza e incertidumbre que esperamos que las cosas sucedan.

02—Entiendo los mensajes que nos quieren comunicar en su trabajo y algunos tocan fibras finas en mí, pero quiero preguntarles, ¿consideran que el mensaje que ustedes comunican, que el movimiento del alma y de las fibras sensibles que tocan, pueden funcionar en el aforo del MuAC, como un campo fértil para que las semillas que intentan sembrar, crezcan ante la incertidumbre de estar regados por pensamientos transgénicos o aguas negras?

Jeebesh: Hay un científico en Cambridge que se llama Rupert Sheldrake que habla sobre resonancia mórfica. En realidad es alguien a quien muchos han tachado de loco por un experimento en el que trabajó en Londres, con ratas de laboratorio; lo que encontró fue un carácter en las ratas en Londres, pero también en otros lugares como Australia y en São Paulo, donde las ratas de diferentes generaciones habían aprendido algo de las generaciones pasadas, aún estando en lugares completamente distantes. Para nosotros es importante no desestimar, no desvalorizar el hecho de que somos seres complejos, fibras o tejidos que resonamos y que la resonancia sucede con una temporalidad y una profundidad que va más allá de lo que podemos pensar. Quizá estas mutaciones transgénicas tienen una densidad y una posibilidad de transformación mucho más compleja de lo que nos imaginamos.

Shuddhabrata: Ya que estamos hablando de lo transgénico y estamos en México, hay que señalar la discusión en torno a ello, la tesis que sostiene que el maíz necesita de la fuerza humana para propagarse. Nosotros, como humanos, hemos sido diseñados en términos de ingeniería como medio para que el maíz se propague. Pensamos que quizá, el trabajo del artista, tiene esa misma relación del maíz con los seres humanos, es una manera de perpetuar preguntas y deseos. En ese sentido, cuando mostramos nuestro trabajo en museos, sobretodo en museos públicos, pensamos que a pesar de sus estructuras institucionales, es posible que funcionen como espacios de una fertilización amplia, para un público más allá de nosotros. Es interesante, porque en la historia de las relaciones de la agricultura entre la India y México, hay resonancias importantes. Por ejemplo, en el marco de la revolución de agricultura en los 70’s, si uno va a los murales, se ve que hay un hombre indio plantando arroz en India: el encargado de hacer la transferencia. Si pensamos en cultivar, agricultura y cultura, encontramos en todas la posibilidad del viaje en un sentido fértil.

03—En sus escritos hacen muchas referencias a Jacques Rancière, con base en eso me gustaría saber más sobre su postura política, sobretodo pensando en la repartición de lo sensible y en la afirmación del filósofo de que toda estética es política. ¿Cuál sería la diferencia entonces entre arte y activismo? ¿se consideran activistas? ¿cómo dividen su trabajo?

Jeebesh: Me gusta más la palabra de pacifista que de activista. Muhammad Ali, por ejemplo, fue censurado por tres años por denominarse pacifista; el decidió no enrolarse en el ejército y no ir a Vietnam. La idea del activismo es un poco complicada porque fuerza a una especie de actuación de uno mismo, de representación de sí. Una de las cosas que, en relación con Rancière, me parece importante, es la idea de la policía. Hay un libro que se llama La noche de los proletarios, que se acaba de reimprimir por la editorial Verso, y que le dio bastante prominencia internacional. Nosotros trabajamos para que ese libro se tradujera al hindi en 2010. Lo que leímos hace un rato [antes de la sesión de preguntas y respuestas, distintas personas del público leyeron una estrofa de un poema que el Raqs trajo] es un diario real, escrito por diez personas, que se inspira en la frase “Todo lo demás es ordinario”, de un diario de otra persona que perdió totalmente la fe en el tiempo.

Nuestra conversación con Ranciére se centra en la temporalidad como una condición en la cual se produce un orden específico, sin utilizar la noción de ideología. Hay, entonces, la noción del tiempo, en el cual se crea un orden y una policía que mantiene ese orden. El arte, en ese sentido, es un agente que trabaja junto a esa policía pero contra esa policía, a partir de un régimen estético. Pero lo más importante es que la discusión no me parece relevante cuando se dice que un arte es político o no político; más bien el arte debería de ser un campo en donde se producen y se crean nuevos conceptos políticos. En el arte político hay un exceso de representación y de exigencia para ilustrar algo. El arte mismo tiene la capacidad para producir conceptos como un campo político. Para poner un ejemplo, cuando Colin Powell tuvo que anunciar la declaración de guerra contra Iraq y hacer público que había visto el armamento nuclear para justificar la declaración de guerra, cuando dio ese discurso frente a las cámaras, atrás de él, en el salón donde estaba, había una representación del Guernica. Para poder dar esa declaración tuvieron que poner una tela azul encima del cuadro, para que no apareciera en el momento en que estaba hablando. A nosotros nos interesa porque son momentos digitales o virtuales frente a las cámaras de televisión donde, sin embargo, hay una amplificación del arte, en corrientes temporales e históricas que uno no imagina. En realidad pensar en hacer una evaluación de la dimensión política de estas piezas, sucede en otro tipo de temporalidades y de corrientes. Hay esa amplificación del arte más allá de lo que podemos registrar.

Shuddhabrata: Es importante retomar de Rancière la noción de ciudadano, la pregunta por quién accede al estatus o a la noción de ciudadano. Él habla un poco de la República de Platón, en la cual las personas que hacen cosas o que producen desde la poesía, jamás tienen tiempo. Ni los artistas  ni los poetas son personas que tienen derecho de ser ciudadanos porque nunca terminan su trabajo. En cambio, los trabajadores tampoco tienen tiempo para que suceda la poesía. La pregunta es quién tiene tiempo y para qué. En el poema que leíamos, la pregunta es qué queda al final del día, al final del trabajo. Cuando se dice que “lo demás es ordinario”, se está ante una especie de llamado a tratar de buscar algo más allá del protocolo cotidiano del trabajo y del uso del tiempo, el reclamo por lo extraordinario, que es donde reside la condición humana. La relación entre estética y política no tiene que ver con un arte que trata sobre la política, sino que es político en sí mismo, en la medida en que sucede en la experiencia, en la duración en el tiempo y en la temporalidad.

La exposición puede visitarse hasta el 28 de junio de 2015.

Foto: Facebook Raqs Media Collective.

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Sandra Sánchez escribe desde 2011 sobre procesos artísticos en revistas como CódigoPortavozGASTV. Su práctica se enfoca en la gestión cultural y la docencia; impartió el Seminario Libre Moderno ≠ Contemporáneo en la Galería Autónoma de la FAD (UNAM). Es co-fundadora del centro cultural Zona de Desgaste, enfocado en procesos de refle-xión sobre el fenómeno del arte contemporáneo.