Arte

Opinión | ¿Qué esperar del FICM 2014?


Por Gustavo Cruz / @piriarte | Octubre, 2014

El Festival Internacional de Cine de Morelia puede ser pensado como el festival de cine mejor logrado en México. A doce años de su creación, ha logrado mantenerse como un espacio que garantiza no sólo calidad en las proyecciones, sino una programación amable con el público. A diferencia del FICUNAM, cuyo perfil académico puede ahuyentar al público menos comprometido con la experimentación formal, marca una buena distancia con algunos festivales más pequeños que tienen lugar en el resto del país que, en muchos casos, parecen carecer de un criterio claro.

Uno de los puntos fuertes del FICM es, a mi parecer, que la palabra internacional es asumida con responsabilidad y no es justificada por la presencia arbitraria de realizadores extranjeros cuyo trabajo puede o no ser realmente interesante. En su edición de este año, por ejemplo, se estrenará la cinta ganadora de la Palma de Oro este año en Cannes, Winter sleep (2014) del realizador turco Nuri Bilge Ceylan, uno de los cineastas activos más importantes en el mundo.

Por otro lado, la cinematografía mexicana se ha visto también beneficiada por la labor del FICM. Ser premiado en Morelia significa una proyección importante del trabajo. Uno de los casos más notables es el cortometraje Ver llover (2006) de Elisa Miller, que después de ganar en el FICM compitió y fue premiado en Cannes.

Pero el compromiso con incentivar la calidad de la producción cinematográfica nacional no se detiene sólo en ayudar a la visibilidad de cintas mexicanas. Este año el festival puso en circulación un directorio de realizadores mexicanos, en el que los nombres y trabajos de todos los cineastas que han participado en el festival son puestos al alcance del público, una herramienta de bastante valor para cualquier investigación, y también, reconocimiento y testimonio del alcance del festival. También están presentes las actividades académicas, como el Morelia Lab, la colaboración con IMCINE, que busca formar y actualizar a jóvenes productores y que se realiza desde hace diez años y en esta edición, también se ofrecerá un curso en colaboración con el Centro de Capacitación Cinematográfica sobre orígenes del cine.

Otro punto fuerte de la edición de este año del FICM será el programa de Cine Negro Mexicano, en el que se proyectaran cintas como Distinto Amanecer (1943) de Julio Bracho, Cuatro contra el mundo (1950) de Alejandro Galindo y La noche avanza (1952) de Roberto Gavaldón. De las cintas mexicanas que se estrenarán este año en Morelia, Carmín tropical (2014) del oaxaqueño Rigoberto Pérez-Cano se antoja como una de las propuestas más anticipadas. Nunca hacen falta razones para querer ir al FICM, y al volver siempre son más las razones para sentirse satisfecho por el viaje.